¿Se sintió el terremoto de Chile en Santa Fe?
Un sismo de 6.1 en Chile activó alertas digitales y despertó reportes de vecinos santafesinos que aseguraron sentir vibraciones en edificios de la ciudad. El geólogo Carlos Ramonell explicó que el fenómeno es física y geológicamente posible.
Durante la mañana de este jueves, la tranquilidad de la capital provincial se vio alterada por una ola de mensajes de oyentes que aseguraban haber sentido un temblor. El origen de esta inquietud fue un sismo registrado en Chile a las 10:34, con una magnitud de entre 6.1 y 6.2 en la escala de Richter. Aunque el epicentro se ubicó en el país trasandino, la energía liberada fue suficiente para que las ondas cruzaran la cordillera y fueran percibidas en estructuras sensibles de Santa Fe.
Ante la incertidumbre, el geólogo Carlos Ramonell, investigador de la FICH-UNL, aclaró que es "absolutamente" posible que estos movimientos se sientan en la región. El experto comparó el fenómeno con el efecto de tirar una piedra en un estanque: se generan ondas que viajan en todas las direcciones y se atenúan con la distancia. En este caso, las ondas sísmicas viajan a una velocidad de entre 6 y 7 kilómetros por segundo, lo que significa que el movimiento pudo percibirse en Santa Fe apenas un par de minutos después de ocurrido en Chile.
Ramonell detalló que la percepción de estos sismos no es igual para todos, ya que depende de la sensibilidad de las personas y, fundamentalmente, de la ubicación. Las estructuras de los edificios altos actúan como receptores que registran y amplifican mejor la oscilación de la superficie del terreno, permitiendo que las ondas atenuadas sean detectadas en los pisos superiores antes de disiparse finalmente en el océano Atlántico.
Un factor clave en la alerta ciudadana fue la tecnología, ya que muchos santafesinos recibieron notificaciones automáticas en sus teléfonos móviles a través del sistema de Google. Estos reportes digitales coincidieron con la hora exacta del evento en Chile (10:34), lo que validó los testimonios de quienes, minutos después, notaron leves movimientos en sus hogares o lugares de trabajo.
Finalmente, el especialista recordó que, aunque Santa Fe no es una zona de alta sismicidad, existen registros históricos de eventos percibidos con gran intensidad, como el terremoto de Caucete en 1977. Si bien un sismo de 6.1 es considerado "frecuente" y no extraordinario para la región andina, su llegada al litoral sirve como recordatorio de la potencia de la actividad tectónica y de la capacidad de las ondas sísmicas para recorrer miles de kilómetros.
Para entender este fenómeno, podemos imaginar que la Tierra es como una gran campana de cristal: un golpe en un extremo genera una vibración que, aunque se debilita en el trayecto, todavía tiene la fuerza suficiente para hacer tintinear los vidrios en el otro extremo del estante.
Audio: Carlos Ramonell - Geólogo FICH UNL
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