Once días frente al fuego en Chubut: el testimonio santafesino
Carlos Dolce, director provincial de Gestión de Riesgos y bombero voluntario, dialogó con LT10 tras regresar de la Patagonia junto a 30 brigadistas. Relató el desgaste físico, el impacto emocional y el orgullo por el trabajo realizado.
Durante once días, una delegación santafesina integrada por 30 brigadistas trabajó en la localidad de Cholila, Chubut, para contener los incendios forestales que afectaron a la región patagónica. El equipo estuvo conformado por Bomberos Voluntarios, Bomberos Zapadores y la Brigada de Atención y Prevención de Emergencias (BAPE), bajo la coordinación de la Secretaría de Protección Civil.
Al frente del contingente estuvo Carlos Dolce, director provincial de Gestión de Riesgos del Área Metropolitana Rosario y bombero voluntario, quien ya de regreso en Santa Fe compartió con LT10 no solo el balance operativo, sino también la dimensión humana de la experiencia.
Cooperación federal
“La experiencia fue, en cuanto a los resultados, muy buena. En lo personal y para todo el equipo también”, sostuvo Dolce, destacando que Santa Fe volvió a colaborar con otra provincia en una emergencia de gran magnitud. “Lo hicimos en este caso con Chubut, como en otras oportunidades en Junín de los Andes (Neuquén), en los incendios de Córdoba o como lo hacemos permanentemente con Entre Ríos en el Delta del Paraná”.
El clima: aliado o enemigo
El escenario fue complejo. Dolce describió jornadas marcadas por calor extremo, viento y baja humedad, las condiciones más adversas para combatir el fuego. “El sábado y el domingo fueron los días más difíciles. Luego nos ayudó una lluvia importante de más de 30 milímetros que esperábamos con ansias”, repasó.
El funcionario subrayó que el clima es determinante: “Es el peor enemigo de un brigadista forestal o el mejor aliado”. En territorios de montaña, donde el viento cambia de forma abrupta, el riesgo de lesiones o pérdida de vidas se multiplica, por lo que el análisis meteorológico previo es tan crucial como el trabajo en terreno.
Estrategia y agotamiento físico
La tarea combinó el ataque directo —sofocación con agua— con estrategias indirectas, como la apertura de cortafuegos. “Es un trabajo manual muy agotador, sobre todo en pendientes inclinadas. Nosotros estamos acostumbrados a la llanura”, reconoció. En este esquema, los medios aéreos resultaron aliados clave para dimensionar el avance del frente ígneo.
Más allá de la logística, Dolce hizo foco en el factor humano. Ante las estadísticas que indican que más del 90 % de los incendios son provocados por el hombre, no ocultó su indignación: “Ver los paisajes, las viviendas y los animales devastados por culpa de un ser humano genera mucha rabia”.
Sin embargo, remarcó que esa carga emocional debe canalizarse en la operatividad: “Los brigadistas tenemos que transformar eso en coraje para que el dolor no nos impida trabajar bien”.
El cierre del operativo
Las jornadas comenzaban a las 6:30 y se extendían hasta la caída del sol para mitigar frentes o cerrar brechas. El regreso se definió luego de que las lluvias permitieran aplacar los focos más activos en el sector asignado a Santa Fe, donde trabajaron junto a brigadistas de Córdoba y Neuquén.
Finalmente, Dolce puso en valor el respaldo del gobierno provincial. Destacó que el gobernador Maximiliano Pullaro dispuso recursos desde el primer día y que, en los últimos dos años, se duplicó la cantidad de brigadistas y se fortaleció el equipamiento. “Los santafesinos tenemos que estar orgullosos del equipo que representó a la provincia”, concluyó.
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