Día de las Cardiopatías Congénitas: se realizaron 150 cirugías en 2025
Los procedimientos crecieron de 140 en 2023 a 150 en 2025, con 76 cirugías a cielo abierto y 74 por hemodinamia.
En 2025, la familia de Nereo recibió una noticia que modificó por completo su tratamiento por una coartación de aorta: la cirugía podía realizarse en la provincia. “Fue una gran noticia saber que mi hijo podía operarse en un hospital de Santa Fe”, recuerda su madre, Joana Ochstadt.
Cada 14 de febrero se conmemora el Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas, principal causa de mortalidad dentro de las malformaciones congénitas, con una incidencia estimada de entre 10 y 12 casos por cada mil nacidos vivos. En Santa Fe, el abordaje se articula a través del Programa de Cardiopatías Congénitas del Ministerio de Salud, con intervenciones que se realizan en los hospitales José María Cullen y de Niños “Dr. Orlando Alassia”, en la capital provincial, y en el Provincial del Centenario y el de Niños “Víctor J. Vilela”, en Rosario.
Más capacidad, menos derivaciones
El fortalecimiento del programa se refleja en los indicadores. En 2023 se realizaron 140 procedimientos; en 2024, 144; y en 2025, 150, de los cuales 76 fueron cirugías a cielo abierto y 74 intervenciones por hemodinamia.
Un punto de inflexión fue la puesta en funcionamiento, en octubre, del angiógrafo digital Philips Azurion 5 en el Hospital Alassia. Su habilitación en el servicio de Hemodinamia, coordinado por Javier Coggiola, evita traslados para la recuperación y amplía las posibilidades de intervención en otras especialidades pediátricas, como electrofisiología, neurointensivismo y accesos vasculares complejos. Desde su instalación se realizaron 20 procedimientos y se incrementaron las interconsultas y ateneos multidisciplinarios.
El equipo de la capital trabaja, además, de manera itinerante, con el objetivo de que los procesos asistenciales se desarrollen lo más cerca posible del entorno familiar. El programa cuenta también con el acompañamiento de la Fundación de Cardiopatías Congénitas.
Un cambio en la vida cotidiana
Nereo fue uno de los primeros pacientes intervenidos con el nuevo angiógrafo. Su tratamiento combinó cateterismo y cirugía, coordinados por el equipo de Hemodinamia. Tras pasar por terapia intensiva y luego por sala común, recibió el alta a las 48 horas.
“Hasta esta cirugía no tenía una buena calidad de vida. Ahora hace una vida normal”, cuenta su madre. Un mes después de la intervención volvió a andar en bicicleta. “Para otros puede ser algo habitual, pero para nosotros era volver a empezar”, resume.
La diferencia, subraya, no fue solo tecnológica. “No solo le salvaron la vida, le dieron una mejor calidad de vida y esperanza”. También destaca el acompañamiento del equipo médico durante la intervención y la recuperación. “Yo no te voy a dejar sola”, recuerda que le dijo la cirujana mientras aguardaban novedades.
Tras experiencias previas fuera de la provincia, valora especialmente la posibilidad de atenderse cerca de casa. “No tener que viajar tan lejos para un control o una consulta es muy importante”. Hoy sintetiza el presente de su hijo con una metáfora: “Ahora el diagnóstico es como la luz verde del semáforo. Podemos seguir adelante y estar tranquilos”.