A cinco años del adiós a Leopoldo Jacinto Luque, el campeón que dejó huella eterna

El goleador santafesino, pieza clave en el Mundial 78, falleció el 15 de febrero de 2021 tras luchar contra el COVID-19. Su figura permanece viva en la memoria del fútbol argentino.

El 15 de febrero de 2021 se apagó la vida de Leopoldo Jacinto Luque, uno de los nombres imborrables del fútbol argentino. Tenía 71 años y llevaba más de un mes internado en Mendoza, luego de haber contraído coronavirus. La noticia sacudió al país futbolero, que despidió a un campeón del mundo y a un referente de época.

Luque había ingresado el 29 de diciembre de 2020 a la Clínica de Cuyo, tras dar positivo de COVID-19. La baja saturación de oxígeno obligó a su internación en terapia intensiva. Si bien en los primeros días mostró signos alentadores, el cuadro se agravó con el correr de las semanas hasta derivar en su fallecimiento.

El goleador del 78

Nacido en Santa Fe el 3 de mayo de 1949, Luque construyó una carrera marcada por el temperamento, el juego aéreo y la potencia física. Su nombre quedó definitivamente grabado en la historia al integrar el plantel que se consagró campeón en la Copa Mundial de la FIFA Argentina 1978.

Bajo la conducción de César Luis Menotti, el delantero fue protagonista: convirtió cuatro goles en cinco partidos y aportó carácter en un torneo que cambió para siempre la historia del fútbol nacional. Aquella consagración lo elevó al pedestal de los campeones eternos.

Una trayectoria amplia y federal

En el ámbito local defendió las camisetas de Unión de Santa Fe, River Plate, Rosario Central y Racing Club, entre otros clubes. También tuvo pasos por Chacarita, Boca Unidos y el Santos de Brasil, dejando siempre la impronta de un atacante combativo y frontal.

Tras colgar los botines, inició su camino como entrenador. Dirigió a Unión, Central Córdoba de Santiago del Estero, Belgrano de Córdoba y a varias instituciones mendocinas como Deportivo Maipú, Gimnasia y Esgrima, Independiente Rivadavia y Argentino. Mendoza fue, de hecho, su lugar en el mundo durante los últimos años de su vida.

Un recuerdo que no se apaga

A cinco años de su partida, el recuerdo de Luque trasciende estadísticas. Es el del delantero que jugó el Mundial con una entereza conmovedora, el del santafesino que llevó su carácter a cada cancha y el del campeón que entendió el fútbol como una entrega absoluta.

Su nombre sigue asociado a la gloria del 78 y a una generación que marcó a fuego la historia deportiva del país. Porque los campeones del mundo no se van: quedan para siempre en la memoria colectiva.