El postre de café caramel latte que podés hacer en pocos minutos
Una creadora de contenido compartió el paso a paso para lograr en casa una versión cremosa y económica del clásico de cafetería. Lleva flan de vainilla, café soluble, leche y hielo, y se adapta al gusto de cada uno.
Las recetas simples y rendidoras siguen marcando tendencia en redes sociales y una nueva preparación se volvió furor por su practicidad: un caramel latte casero con textura de postre que se arma en minutos y con ingredientes accesibles.
La propuesta combina una porción de flan de vainilla, leche, café soluble, azúcar y hielo para lograr una bebida cremosa, con capas bien definidas y un perfil dulce que recuerda a las versiones de cafetería.
Paso a paso para lograr la textura cremosa
El primer paso es colocar el flan en un vaso alto y sumar un chorro de leche. Esa mezcla se bate con espumadora manual hasta que quede homogénea y aireada. Si no se cuenta con ese utensilio, se puede usar una batidora de mano o incluso agitar la preparación dentro de un frasco cerrado para emulsionar y darle más cuerpo.
En paralelo, se disuelven dos cucharadas de café soluble con una cucharadita de azúcar y un poco de agua caliente. También puede reemplazarse por café fuerte ya preparado.
Luego se agrega hielo al vaso con la base cremosa y se vierte el café por encima. Ese último paso es clave para que se formen las capas y lograr la estética típica del latte frío.
Ingredientes y proporciones
La receta básica incluye:
- 1 porción de flan de vainilla
- Un chorrito de leche
- 2 cucharadas de café soluble
- 2 cucharadas de azúcar
- Un chorrito de agua caliente
- Hielo
Las cantidades son flexibles y permiten ajustar el sabor. Se puede sumar más café para un perfil intenso, reducir el azúcar si se busca un resultado menos dulce o usar sirope de caramelo y unas gotas de esencia de vainilla para potenciar el aroma.
Una opción rápida para la sobremesa
Además de económica, la preparación funciona como postre líquido para cerrar una comida o como merienda especial. Otra ventaja es que admite variantes: desde elegir café de tueste más fuerte hasta achicar la porción de flan para equilibrar dulzor sin perder cremosidad.