Qué dice la ciencia sobre el jengibre y la cúrcuma

Aunque se promocionan como “milagros naturales” en redes y recetas caseras, los estudios científicos todavía no confirman efectos terapéuticos contundentes. Qué beneficios muestran, cuáles son los límites de la evidencia y por qué recomiendan prudencia.

El jengibre y la cúrcuma ganaron protagonismo en infusiones, jugos y suplementos con la promesa de mejorar la salud. Sin embargo, el consenso científico actual está lejos de confirmar esos efectos terapéuticos y plantea un escenario de resultados prometedores, pero todavía insuficientes.

Jengibre: señales positivas, pero sin dosis clara

El jengibre, originario del sur de Asia, contiene compuestos activos como gingerol, shogaoles y zingerona, responsables de su sabor y de sus posibles efectos biológicos.

Revisiones y metaanálisis detectaron que podría ayudar a:

  • reducir las náuseas
  • aliviar el dolor
  • disminuir procesos inflamatorios

El principal problema es metodológico: muchos estudios tienen muestras pequeñas, carecen de controles adecuados o utilizan dosis muy diferentes entre sí. Esa variabilidad impide establecer cuánto consumir y durante cuánto tiempo para lograr un efecto real y seguro.

Cúrcuma: potencial en estudio

La cúrcuma, conocida como el “azafrán de la India”, contiene curcumina y turmeronas, compuestos que se investigan por su posible impacto en:

  • el colesterol
  • la inflamación
  • la protección cerebral

Pero la evidencia clínica disponible es escasa y heterogénea, por lo que todavía no permite recomendaciones médicas concretas.

Qué falta para confirmar sus beneficios

Los especialistas coinciden en que se necesitan ensayos:

  • aleatorios
  • con grandes poblaciones
  • con controles estrictos

Solo con ese tipo de estudios se podrá definir su eficacia, seguridad y dosis terapéutica.

Consumo: el rol de la prudencia

En el escenario actual, el uso culinario es la recomendación más clara: aportan sabor, diversidad y pueden formar parte de una alimentación saludable.

Distinto es el caso de los suplementos o el consumo con fines medicinales: sin evidencia sólida ni dosis establecidas, la recomendación es consultar con un profesional de la salud.

Entre el furor natural y la evidencia científica

El crecimiento de los productos “naturales” convive con un proceso científico que requiere tiempo y rigor. Por ahora, el jengibre y la cúrcuma siguen siendo aliados en la cocina, pero no reemplazan tratamientos médicos.