Unión, letal y punzante: el arte de ganar sin dominar
El equipo de Leonardo Madelón volvió a demostrar en Córdoba que no necesita tener la pelota para imponer condiciones
Hay equipos que construyen sus triunfos desde el control y otros que lo hacen desde la precisión. Unión eligió este último camino y lo está recorriendo con éxito. En el Estadio Mario Alberto Kempes, el Tate volvió a dar una muestra de carácter y efectividad al superar a Instituto, consolidando un presente que entusiasma.
El desarrollo del encuentro dejó un dato revelador: el conjunto santafesino manejó la pelota solo el 38% del tiempo. El dominio territorial fue del local, que alcanzó el 62% de posesión. Pero ese control no se tradujo en una diferencia real. Unión emparejó el rubro remates, con siete intentos por lado, y logró incluso mayor precisión en los disparos al arco, con tres contra dos.
Ahí estuvo la clave. En un contexto de paridad, el Rojiblanco volvió a mostrarse certero, aprovechando al máximo sus momentos favorables. No necesitó generar más, sino aprovechar mejor. Esa capacidad para golpear en los momentos justos es la que explica su crecimiento en la tabla.
El partido también tuvo un alto componente físico, con 23 faltas repartidas entre ambos equipos. Instituto contó con más tiros de esquina y vio más tarjetas amarillas, mientras que Unión mantuvo el orden y evitó desajustes que pudieran comprometer el resultado.
La tendencia no es nueva. El equipo viene repitiendo este patrón y su entrenador, Leonardo Madelón, lo sintetizó con claridad al hablar de la contundencia como un rasgo distintivo. Unión entendió cómo jugar cada partido según sus necesidades y hoy capitaliza esa madurez.