Alurralde: "No soy un juez que se encierra en su despacho sin verle la cara a la gente"
El magistrado visitó LT10 y además de hablar de su nuevo rol en la Corte Suprema de Justicia santafesina, destacó la importancia de una justicia más humana, territorial y comprensible para el ciudadano común.
El actual juez federal de Reconquista y futuro ministro de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, Aldo Alurralde, pasó por los micrófonos de LT10 para dialogar sobre los desafíos y objetivos que marcarán su gestión en el máximo tribunal provincial. Tras recibir un contundente respaldo en la Asamblea Legislativa, el magistrado destacó la importancia de una justicia más humana, territorial y comprensible para el ciudadano común.
Uno de los ejes centrales de su futura función será romper con el histórico centralismo del Poder Judicial. Alurralde, quien se define como un santafesino que echó raíces en el norte provincial, subrayó que la regionalización es un mandato constitucional que debe cumplirse para que todas las voces de la provincia sean escuchadas.
En este sentido, fue crítico con la distancia que suele existir entre los magistrados y el interior: "La idea es ir y venir porque no soy un juez que se encierra en su despacho y no le vea la cara a la gente o no gestione". Para el futuro cortesano, la gestión implica "moverse de los despachos" y recorrer las realidades locales, evitando que las visitas al norte sean vistas como eventos extraordinarios. "
Hacia un lenguaje claro y mayor agilidad
Otro de los pilares de su propuesta es la implementación del "lenguaje claro". Alurralde sostiene que la justicia pierde su razón de ser si el destinatario del servicio no comprende las decisiones. "Las sentencias judiciales tienen que tener una parte técnica, pero también una parte dedicada a la sociedad como destinataria del servicio de justicia". Según el magistrado, esto implica un lenguaje sencillo y directo, alejado de "arcaísmos" y "latinismos" que complican la vida del ciudadano.
Asimismo, se mostró a favor de profundizar la oralidad para agilizar los procesos judiciales y superar el sistema de escritura tradicional que ralentiza las respuestas a la sociedad.
Respecto a su perfil y la independencia de su cargo, Alurralde remarcó que su legitimidad proviene de su trayectoria y sus decisiones, citando como ejemplo sus fallos contra el Estado Nacional por el estado de la Ruta 11, independientemente del signo político de turno. Para él, la clave de una buena sentencia no reside únicamente en los códigos, sino en la conexión con la realidad: "Un gran porcentaje de las decisiones es sentido común, no es solamente derecho. Después usted busca el aval jurídico o el respaldo jurídico".
Finalmente, Alurralde aseguró que su llegada a la Corte no cambiará su apertura hacia los medios de comunicación, reafirmando su compromiso de "dar la cara" y mantener una justicia de puertas abiertas.