Sadesa renovó su programa preventivo ante la caída de la demanda

El secretario general del sindicato, José María Fernández, advirtió sobre la delicada situación de la planta en Esperanza. De tener más de mil empleados en años anteriores, hoy la producción se sostiene con apenas 420 operarios.

La emblemática curtiembre Sadesa, ubicada en la ciudad de Esperanza, atraviesa un escenario de profunda incertidumbre. En diálogo con LT10, José María Fernández, secretario general del Sindicato Obrero de la Industria del Cuero y empleado de la firma, confirmó que se resolvió extender el Programa Preventivo de Crisis para intentar evitar despidos masivos.

La crisis no es nueva. Según explicó Fernández, la situación crítica comenzó a manifestarse en marzo de 2025. Tras un primer semestre con salarios 100% no remunerativos, la empresa y el gremio acordaron una segunda etapa de tres meses con un esquema de 70-30.

Recientemente, tras una asamblea con los trabajadores y negociaciones con el Ministerio de Trabajo, se decidió renovar el programa por tres meses adicionales para completar un año de vigencia en marzo próximo. "Llevamos la voluntad de los trabajadores al Ministerio. No nos quedó otra alternativa porque, ante una negativa, la empresa habilitaba despidos con el 50% de la indemnización y en cuotas", explicó el dirigente sindical.

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Más allá de la coyuntura económica argentina, la industria de la curtiembre enfrenta un cambio de paradigma global. Fernández señaló que el cuero ha dejado de ser el material indispensable para el calzado, siendo reemplazado por materiales sintéticos más económicos y con menor valor agregado.

"Hace tiempo vienen anunciando que el cuero está siendo desplazado por la cuestión ecológica. Antes se usaba mucho en tapizados de vehículos, pero hoy ha quedado reservado exclusivamente para autos de muy alta gama. En la planta de Esperanza producimos únicamente para calzado, un sector que también está mutando hacia otros materiales", detalló.

Exportación de cuero crudo y futuro incierto

Otro de los factores que golpea a las curtiembres locales es la rentabilidad de la exportación de materia prima sin procesar. "Hoy a los frigoríficos les resulta más rentable vender el cuero salado o crudo al exterior, donde cobran en dólares, que abastecer al mercado local", señaló Fernández.

La planta de Sadesa, que en sus épocas de apogeo llegó a emplear a más de 1.000 personas, cuenta hoy con una plantilla reducida a unos 420 operarios y poco más de 100 empleados administrativos. A pesar de que la firma sigue vinculada a la familia Galperín, el futuro de la actividad en la región permanece bajo una estricta vigilancia por parte del sindicato. 

Audio: José María Fernández, secretario general del Sindicato Obrero de la Industria del Cuero

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