Rossi, sincero: “Nadie le puede asegurar a un chico que será profesional”

El reconocido formador de jugadores habló en Diez en Deportes sobre la polémica por los juveniles que se van a Europa por patria potestad, el rol de los representantes y la importancia de priorizar la formación antes que el negocio

La reciente polémica por la salida de chicos hacia Europa mediante la figura de la patria potestad volvió a poner en debate el fútbol formativo. En ese contexto, el histórico formador de jugadores Rubén Rossi compartió su mirada en diálogo con Diez en Deportes y dejó definiciones fuertes sobre el presente del sistema y los riesgos que enfrentan los jóvenes talentos.

Rossi explicó que su vínculo con la formación nació casi de manera natural, cuando comenzó a profundizar en el estudio del juego y de los procesos de aprendizaje de los chicos.

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“Fue algo que siempre me apasionó. Todo se da cuando empiezo a hacer el curso de entrenador, donde las clases no tenían nada que ver con las cosas que yo aprendí en la canchita. Entonces me despertó el interés de ver dónde nacía el talento de los chicos. Así encontré mi lugar en la formación infanto juvenil. Algo que me da mucha felicidad”, relató.

Desde entonces, su mirada se enfocó en entender cómo aprenden los chicos dentro del fútbol. “Esto me permite seguir en la conducta inclaudicable para ver cómo aprenden”, sostuvo.

A lo largo de su carrera también dejó clara su postura frente al negocio que rodea al fútbol juvenil. Rossi reveló que nunca trabajó con representantes ni como jugador ni en su etapa como formador. “Jamás tuve representante, ya sea como jugador o en este rol. La relación que siempre tuve con muchos fue de respeto, pero nunca dejé entrar a ninguno en pruebas de jugadores. Siempre pasará por la formación y las ganas de los jugadores. Si no hay progreso, no hay representante que sirva”, afirmó.

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En ese sentido, contó también cuál es uno de sus métodos más personales para detectar talento. “¿Sabés cuál es el secreto? Andate solo a caminar luego de la prueba y cerrá los ojos. Del que te acordás, ese tiene talento. Después cuando hice cursos me di cuenta que no era una tontería. No sé si es algo empírico, pero me dio muchos resultados. Lógico que tuve equivocaciones, pero fueron las menos”, explicó.

Al mismo tiempo remarcó que el trabajo no es individual, sino colectivo. “Es fundamental también la opinión de los entrenadores. A veces tienen mejor visión que uno”, agregó.

Consultado por la polémica sobre los chicos que se van al exterior a edades muy tempranas, Rossi fue contundente y apuntó al contexto global que atraviesa el fútbol. “La globalización en la que vivimos hace que pasen estas cosas. Cuando de Europa se llevan jugadores por patria potestad ahí salta todo. Pero de acá también se hace, porque primero hablan con los padres para tentarlos. Estamos hablando de chicos de 12 años”, advirtió.

Para el formador, detrás de muchas decisiones aparecen intereses que pueden afectar el desarrollo de los jóvenes. “Nadie le puede asegurar a un chico que será profesional, por lo que tenemos que ser muy cuidadosos en los conceptos. A veces hay negocios detrás que nublan. Hay que tener mucho cuidado con las promesas”, remarcó.

En esa línea, dejó una reflexión que resume su filosofía sobre el trabajo con las nuevas generaciones. “Nadie puede garantizar que un chico llegue al profesionalismo. Lo que sí podemos hacer es todo lo posible para que tenga una infancia y un crecimiento feliz”, señaló.

Finalmente, Rossi también cuestionó una frase muy repetida en el ambiente del fútbol juvenil. “Es una estupidez eso de que hay que formar chicos ganadores. Que me expliquen cómo se hace. Lo primordial es que aprendan a jugar a la pelota. No conozco otra forma”, concluyó.

Foto : El Litoral