El 10% de la población argentina tiene su salud renal en riesgo

Promover el cuidado de los riñones es una pieza clave de la salud pública y el progreso social en este Día Mundial del Riñón.

La enfermedad renal crónica (ERC) se posiciona como una de las afecciones con mayor avance en todo el mundo y se calcula que alcanza a 1 de cada 10 adultos a nivel global. Esta cifra se traduce en más de 850 millones de personas afectadas mientras que, en Argentina la frecuencia estimada se sitúa entre el 10% y el 12% de los adultos y gran parte de ellos ignora que padece esta condición, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Esta patología se caracteriza por ser silenciosa debido a que puede progresar durante mucho tiempo sin manifestar síntomas claros. Al momento de su detección en fases críticas, los pacientes suelen necesitar diálisis o un trasplante de riñón por lo que los expertos aprovechan el Día Mundial del Riñón, cada 12 de marzo, para posicionar la salud renal como un pilar fundamental de la sanidad pública y el progreso sostenible.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que la enfermedad renal crónica es una prioridad global, ya que muchas veces evoluciona sin advertencia. En su última Asamblea Mundial, la OMS aprobó una resolución histórica para fortalecer la prevención y el control de la salud renal a nivel de políticas públicas, según destaca la Federación Internacional de Diabetes (FID).

Prevención y tratamientos para la salud renal

Cerca de 4 de cada 10 personas que conviven con diabetes desarrollan enfermedad renal crónica, una condición que eleva considerablemente la posibilidad de sufrir problemas del corazón. Si bien OPS y la FID señalan a la presión alta y la diabetes como los mayores peligros para los riñones, existen otros factores determinantes.

Entre ellos se destacan la obesidad, enfermedades como el lupus, el tabaquismo y el consumo frecuente de alcohol o analgésicos antiinflamatorios según los informes Harvard Health Publishing.

Debido a esto, la medicina fue logrando avances fundamentales en el tratamiento de la enfermedad renal crónica gracias a la llegada de nuevas terapias. Entre ellas destacan los inhibidores SGLT2, que frenan el deterioro de los riñones y protegen el corazón incluso en pacientes que no son diabéticos, junto con el uso de antagonistas no esteroideos para mejorar la protección renal.

Además de estas estrategias integradas para el manejo cardio-renal-metabólico, la diálisis ha evolucionado hacia técnicas más eficientes que consumen menos energía y reducen el impacto ambiental.

Dado esto, es fundamental mantener un control periódico de la presión arterial y evaluar la función renal de forma regular, especialmente en aquellas personas que conviven con diabetes, hipertensión o cuentan con antecedentes familiares de este tipo.

Estos cuidados médicos deben complementarse con un estilo de vida saludable basado en una alimentación equilibrada, la reducción del consumo de sal y la práctica de actividad física frecuente, además de evitar estrictamente la automedicación con fármacos antiinflamatorios.