Alertan por recortes en el Servicio Meteorológico Nacional
En diálogo con LT10, la delegada de ATE Ana Saralegui advirtió sobre posibles despidos masivos y un “vaciamiento” del organismo. Señaló que el ajuste impactaría directamente en la prevención y seguridad de la población.
La incertidumbre sobre el futuro del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) encendió alarmas en todo el país. Trabajadores del organismo denuncian un posible recorte de personal y el cierre de áreas clave, en un contexto donde su rol resulta central para la prevención de fenómenos climáticos y la toma de decisiones en múltiples sectores.
En ese escenario, la palabra de quienes integran el organismo suma peso al debate. En diálogo con LT10, Ana Saralegui, delegada de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) en el SMN, planteó un panorama crítico y cargado de preocupación.
Según describió, la situación no se limita a rumores aislados: “Nosotros decimos que, como no pudieron cerrarnos ni fusionarnos, nos quieren vaciar”. Además, advirtió sobre la magnitud del posible ajuste: “Nos dicen que quieren sacar alrededor de 300 puestos de trabajo. Somos 700 trabajadores; imaginate que es casi la mitad”.
El impacto, remarcó, no sería solo interno. “Realmente nuestro funcionamiento no va a ser el que tenemos hasta ahora; nos están 'cortando las piernas' y están cortándole la protección que le damos nosotros a toda la sociedad”, sostuvo Saralegui, vinculando directamente el recorte con la capacidad de respuesta ante emergencias.
En la entrevista con LT10, la delegada puso el foco en el rol del organismo más allá del pronóstico diario. “Cuando nosotros emitimos una alerta, después está conectado con Defensa Civil de cada localidad. Depende de lo que inferimos nosotros, ellos saben con qué tienen que salir a la calle”, explicó. Remarcó que esas advertencias permiten reducir daños: “El fenómeno meteorológico no lo vamos a poder frenar, pero sí lograr que los daños sean los menores posibles”.
La presencia del servicio atraviesa múltiples actividades. “Estamos en el campo, en la aviación, en la construcción, en la salud, en la industria; en un montón de lugares donde te piden el dato meteorológico para hacer algo”, enumeró.
Consultada sobre la posibilidad de reemplazar personal con tecnología, fue contundente: “La inteligencia artificial puede ser bienvenida, nos puede ayudar en muchas cosas, pero por ahora no nos puede reemplazar”. En esa línea, cuestionó argumentos oficiales y defendió el trabajo técnico: “Nuestros datos se suben a un banco mundial para hacer modelos numéricos y eso lo hace un ser humano”.
También advirtió sobre el riesgo de desmantelar la red de observación: “Nos quieren sacar las estaciones meteorológicas, que es donde se observa. El tema es muy serio”, planteó. Sumó una preocupación de largo plazo: “Hay estaciones centenarias. Si se corta eso, después ¿de dónde se sacan los datos para planificar?”.
La discusión también alcanzó la calidad de los pronósticos. Al respecto, aclaró que no se trata de certezas absolutas: “El pronóstico no es una certeza, es lo que creemos que va a pasar”. Explicó que, a veces, las lluvias no se concretan en todos los puntos: “A lo mejor a vos no te llegó la tormenta, pero a 50 kilómetros sí. Entonces tenemos que abarcar toda el área donde puede haber tormenta”.
En ese sentido, defendió la lógica preventiva: “Ante la duda se da la alerta porque queremos proteger a la población. Peor hubiera sido que lloviera y no hubiéramos avisado nada”.
Finalmente, advirtió que el conflicto excede lo gremial y requiere atención política: “Los intendentes y los gobernadores tendrán que involucrarse porque sabemos la importancia que tenemos en cada lugar”, concluyó, insistiendo en que un eventual desguace afectaría al conjunto de la sociedad.
Audio: Escucha a Ana Saralegui
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