El tesorero de Unión reconoció la deuda con el plantel y bajó el tono del conflicto
Rodrigo Rosso reconoció que existe una deuda correspondiente al mes de enero, explicó cómo se diagramó el pago al plantel y negó que los futbolistas hayan amenazado con no concentrar, en medio de la fuerte repercusión que generó el tema en los últimos días.
La situación económica de Unión quedó en el centro de la escena en las últimas horas, luego de que trascendiera un atraso salarial con el plantel profesional y se instalara además una versión todavía más delicada: la supuesta amenaza de los jugadores de no concentrar como medida de protesta.
En medio del revuelo, Rodrigo Rosso, tesorero del club, salió a dar explicaciones públicas y buscó llevar claridad sobre un tema que generó fuerte impacto puertas adentro y también entre los hinchas.
En diálogo con el programa Entre Tatengues, el dirigente reconoció que existe una demora en el pago, aunque acotó el alcance de la deuda y desmintió los rumores más explosivos que circularon en los últimos días.
Unión admitió el atraso de enero
Rosso fue concreto al momento de referirse al punto más sensible: el atraso salarial existe. Sin rodeos, confirmó que el club mantiene pendiente el pago del mes de enero, mientras que febrero, según explicó, todavía no se encuentra vencido. “El atraso salarial con los jugadores existe. Lo que se le está debiendo es enero, febrero no está vencido”, indicó.
De esta manera, el tesorero tatengue puso blanco sobre negro en torno a una situación que había encendido alarmas y que generó especulaciones sobre el nivel de malestar del plantel. Incluso detalló que el vencimiento del salario de enero operó el 25 de febrero, por lo que el reclamo de los futbolistas tiene una base concreta.
Cómo fue el pago parcial al plantel
A la hora de explicar qué hizo Unión frente a esa deuda, Rosso señaló que la semana pasada se avanzó con una transferencia parcial para todo el plantel y el cuerpo técnico. Según contó, el club pagó la mitad de los salarios con un tope determinado, lo que permitió que los contratos más bajos cobraran el total de sus haberes. Y tiró: “La semana pasada le transferimos la mitad de los sueldos a todo el plantel y el cuerpo técnico con hasta un tope determinado de plata”
Ese esquema, según indicó, buscó priorizar a los ingresos más bajos dentro de la estructura profesional. Para los contratos más altos, en tanto, se trazó un cronograma de cancelación en dos etapas. En tanto que referenció: “Se le hizo una promesa de que esta semana se le iba a cumplir una parte y la semana que viene la otra”.
Con estas declaraciones, Rosso intentó transmitir que la dirigencia no desconoce la deuda y que ya trabaja en una salida escalonada para normalizar la situación.
El malestar existe, pero negó un conflicto mayor
Más allá de la cuestión estrictamente contable, uno de los temas que más ruido hizo fue el supuesto quiebre en la relación entre plantel y dirigencia. Sobre eso, Rosso buscó bajar el tono y admitió que la demora naturalmente genera incomodidad, aunque descartó un escenario de crisis interna. “Obviamente que como cualquier persona si uno se demora en el pago del salario puede llegar a estar molesto”, expresó.
En ese sentido, el dirigente remarcó que el fastidio es entendible, pero aclaró que el vínculo con los jugadores sigue siendo bueno y que el diálogo se mantiene abierto. Según explicó, los futbolistas manifestaron su preocupación por saber cuándo iban a cobrar, algo lógico dentro del contexto, aunque sin avanzar hacia una postura de confrontación.
Rosso desmintió que el plantel haya amenazado con no concentrar
El punto más delicado de su testimonio llegó cuando se refirió a la versión que aseguraba que el plantel había evaluado no concentrar. Rosso fue tajante y afirmó que, al menos a él, nunca le llegó oficialmente esa posibilidad. E indicó: “En ningún momento manifestaron que si no le pagaban hasta tal fecha no iban a concentrar o algo por el estilo”.
El tesorero incluso remarcó que compartió distintos momentos con el grupo en las últimas horas, tanto en el entrenamiento como en la concentración, y que allí se conversó sobre la situación sin que apareciera una amenaza formal de ese tipo. “El sábado a la mañana fui al entrenamiento. El sábado a la noche con otro dirigente tuvimos una concentración. Estuvimos cenando con los jugadores, estuvimos charlando con ellos”, expuso.
Además, agregó que tampoco escuchó esa postura de parte de otros dirigentes ni de referentes del vestuario, en un intento por desactivar una versión que golpeó fuerte la imagen institucional del club.
Un tema sensible en un momento de alta exposición
La palabra de Rosso llegó en un contexto delicado, porque la situación económica del plantel rápidamente tomó volumen público y se convirtió en un foco de preocupación para el mundo Unión. Más aún cuando a la deuda reconocida se le agregó la versión de una posible medida extrema por parte de los futbolistas.
En ese marco, el tesorero eligió reconocer lo que efectivamente ocurre, pero también marcar límites respecto de lo que consideró una exageración informativa. Para la dirigencia, el atraso existe y genera inquietud, pero no escaló a un conflicto terminal con el plantel.
La dirigencia busca descomprimir el frente interno
Con sus declaraciones, Rosso intentó llevar un mensaje de calma hacia el exterior y al mismo tiempo mostrar que la dirigencia mantiene contacto con los jugadores para resolver el inconveniente. El reconocimiento del atraso y la explicación del esquema de pagos aparecen como una forma de asumir el problema sin esconderlo, pero también de evitar que el episodio derive en una crisis mayor.
Por lo pronto, en Unión el foco ahora estará puesto en cumplir con el cronograma prometido y terminar de saldar una deuda que, aunque hoy aparece acotada a enero, dejó al descubierto un tema sensible y de fuerte repercusión dentro de la vida cotidiana del club.