Industria textil: entre la caída del consumo y la competencia importada

Silvana Dal Lago, titular de la firma de indumentaria deportiva Sonder, analizó el complejo escenario del sector. Aseguró que la recesión actual, sumada a la apertura de importaciones con precios "irrisorios", obliga a las empresas a extremar su competitividad para subsistir.

En una entrevista con LT10, la empresaria describió el presente de la industria textil como un momento "bravísimo". Según Dal Lago, el sector enfrenta una doble pinza: un consumo interno totalmente reprimido por la falta de dinero circulante y una competencia desigual con productos provenientes de China.

"Estamos acostumbrándonos, porque esto no es nuevo; venimos de un consumo reprimido desde hace rato. Pero ahora se suma un mercado abierto con precios de China irrisorios y de mala calidad. Lo más injusto es que una prenda llega del otro lado del mundo sin pagar gastos logísticos, mientras que a nosotros nos sale más caro el flete que el producto si queremos enviar algo afuera", explicó.

El deporte como refugio, pero con límites

A pesar de que el rubro deportivo mantiene cierta demanda por el valor que las personas le dan a la actividad física postpandemia, la recesión no es ajena a este segmento. Dal Lago destacó que la indumentaria de niños es la más afectada por la masividad de la competencia importada, mientras que el adulto aún busca calidad.

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"Muchos crecieron a un ritmo que no era real porque el mercado estaba cautivo. Ahora, cuando te largan a competir, se evidencia quién se tecnificó y quién es realmente productivo. Antes éramos todos buenos; hoy, si no estás bien plantado, no sobrevivís", sentenció.

La crisis de los proveedores nacionales

Uno de los puntos más críticos señalados por la fundadora de Sonder es la pérdida de la cadena de suministros en el país. "El que hace tela está más grave todavía que el que hace la prenda", advirtió.

En ese sentido, detalló que Argentina ya no cuenta con proveedores de lycra (materia prima esencial para el deporte) tras el cierre de grandes firmas como Guilford hace casi una década. Actualmente, Sonder debe importar este insumo desde Brasil, aunque intenta sostener el consumo de algodón y poliéster nacional para fortalecer el mercado local.

Sostener el empleo: "El mal no dura cien años"

Con una estructura de 180 empleados, Sonder apuesta por mantener su capital humano pese a la caída de las ventas. "Es muy difícil construir un equipo y una mentalidad de trabajo como para despojarte de eso. Estamos haciendo malabares para sostenerlo, esperando que en algún momento la situación se revierta", afirmó Del Lago.

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Finalmente, la empresaria recordó que la experiencia de la crisis de 2001 les dejó una lección clave: la importancia de los locales propios. "Hoy la venta minorista directa es la que nos sostiene, mientras que el canal mayorista se derrumba porque los revendedores intentan no gastar al no tener reposición".

"Como deportistas, estamos entrenados para aceptar que a veces toca perder y perder, pero hay que estar preparados para cuando llegue lo bueno", concluyó con optimismo.

Audio: Silvana Dal Lago, Sonder Indumentaria

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