Unión empieza a ponerse al día, pero la tensión económica aún no se disipa
La dirigencia canceló salarios de enero al plantel profesional de fútbol, aunque persisten atrasos y el foco se traslada al básquet
En medio de un contexto financiero exigente, la dirigencia de Unión dio un paso importante en busca de ordenar la situación interna: logró saldar los salarios de enero del plantel profesional y cuerpo técnico. Una señal que lleva algo de alivio, pero que todavía no alcanza para cerrar un capítulo complejo.
El arrastre viene desde 2025, un año que dejó un balance negativo en las cuentas. Lejos de achicar el impacto, el inicio de esta temporada profundizó la presión económica, con múltiples disciplinas compitiendo en el máximo nivel y elevando considerablemente los costos operativos.
En ese escenario, uno de los momentos más delicados se dio cuando las cuentas institucionales fueron embargadas a partir de un reclamo del representante Sergio Levinton, situación que obligó a la dirigencia a negociar para destrabar fondos y recuperar cierta normalidad en los pagos.
Las consecuencias no tardaron en aparecer: atrasos salariales de varios meses comenzaron a generar preocupación dentro del plantel. Según pudo saber Diez en Deportes, la cancelación de enero trajo algo de calma puertas adentro, aunque todavía quedan compromisos por regularizar.
El panorama más sensible hoy se encuentra fuera del fútbol. El equipo de básquet que compite en la Liga Nacional arrastra una deuda mayor y el malestar crece con el correr de las semanas. Sin ingresos fuertes en el último mercado de pases, donde no logró concretar ventas, Unión siente el impacto en sus finanzas. Mientras tanto, la dirigencia avanza como puede, tratando de equilibrar números y sostener la competitividad en todos sus frentes.