"La escuela de un segundo a otro se convirtió en correr o morir"

San Cristóbal no sale de su conmoción por el tiroteo protagonizado por un adolescente en la escuela Normal. La palabra de testigos de la balacera y habitantes de un lugar que tendrá mucho por sanar.

San Cristóbal está sumido en la conmoción tras el tiroteo protagonizado por un alumno de 15 años en la escuela N° 40 Mariano Moreno, que dejó como saldo un compañero de 13 muerto y varios otros heridos.

Vecinos, docentes y alumnos relataron sus vivencias y sensaciones a LT10, que se encuentra en el lugar del trágico hecho.

Para Julieta y Rosario, dos alumnas que se encontraban en el establecimiento escolar cuando se desencadenó la tragedia, la jornada cambió drásticamente al sonar la campana para el izamiento de la Bandera. "Escuchamos el primer tiro... pensamos que era la chapa de la ventana de la cantina porque se cae y hace ese ruido. Después veo a gente corriendo adentro porque en sí los que estaban adentro corrían para afuera, era un descontrol", señalaron.

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La desesperación por escapar llevó a los estudiantes a situaciones extremas. "Rompían los alambrados, subían los tapiales... se tiraban del segundo piso para poder salir y correr por sus vidas", describió una de las jóvenes. 

El saldo fatal de la jornada fue la muerte de Ian, un joven muy querido por sus compañeros. Una de las alumnas, quien era su amiga desde la infancia, describió el horror de encontrarlo tras los disparos: "Me encontré con uno de los heridos que era mi compañero de primaria y secundaria... estaba todo lleno de sangre, fue algo de no creer". El impacto emocional de la pérdida es profundo: "Ian era mi amigo, era como un mejor amigo... ver y saber que ahora no está y tener que recordar su imagen... su cuerpo ahí tirado, todo lleno en un charco de sangre".

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La noticia movilizó a toda la ciudad. María Luz, vecina, madre y docente, expresó que este hecho la "movilizó desde adentro, desde el alma". Al referirse a la situación social, analizó: "El mundo está perdiendo la paz... tenemos que reflexionar como familias y como personas".

Sobre el agresor, los testimonios coinciden en la sorpresa por su accionar. Una vecina que lo conoció desde niño comentó que jugaba al fútbol con su sobrino y que era un chico "muy callado, muy bueno, respetuoso". "Verlo ahora en la escuela con un arma de fuego y ver que está matando a gente es algo que no me lo imaginaba", confesó una de las estudiantes. Circulan versiones sobre posibles problemas familiares y situaciones de bullying, aunque los vecinos recalcan que nada justifica lo sucedido: "Arruinó su vida y la de la familia del chico".

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La comunidad ahora se enfrenta al desafío de retomar la normalidad. El miedo persiste entre los adultos y los más jóvenes. "Como tía tengo miedo... no sabes con qué te puedes encontrar ahora", manifestó una vecina en la plaza San Martín, donde muchos vecinos se autoconvocaron para solidarizarse con la familia de Ian y pedir justicia. Por su parte, los estudiantes se preguntan cómo podrán volver a las aulas: "¿Aprendemos a esquivar balas o nos preguntamos cómo vamos a hacer para volver a la escuela sin recordar esa imagen?".

Finalmente, el reclamo de seguridad y justicia es unánime. "La escuela de un segundo a otro se convirtió en correr o morir... nos preguntamos, ¿por qué no podemos entrar con celulares a la escuela, pero sí con armas?", sentenciaron las alumnas.

Audio: María Luz, vecina y docente

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Audio: Vecina autoconvocada en la plaza

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Audio: Julieta y Rosario, alumnas de la escuela Normal

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