Crisis en Italia: tres ausencias en Mundial y 20 años sin pasar fase de grupos
La Azzurra no clasifica a una Copa del Mundo desde Brasil 2014
La Selección de Italia atraviesa la peor crisis de su historia, al encadenar tres Mundiales consecutivos sin clasificar y sin superar una fase de grupos desde Alemania 2006, donde se quedó con el título. La Azzurra cayó por penales ante Bosnia en la instancia final de la segunda clasificatoria, por lo que quedó fuera.
En medio del escándalo, desde el ministerio de Deportes del país se convocó a una reunión de dirigentes de todas las categorías del país, con diversas invitaciones además para entrenadores y jugadores, y se prometieron grandes cambios en la dirigencia de la Federación Italiana.
Ya no es sorpresa, aunque sigue siendo escandaloso: la selección italiana se quedó fuera del próximo Mundial, perdiéndose las últimas tres citas mundialistas, al estar inmersa en la peor crisis de su historia en el deporte.
Casi nada queda de aquel histórico seleccionado italiano, con entrenadores innovadores y famoso por su orden defensivo con el sistema del Catenaccio, que se dejó de lado años atrás para darle lugar a un estilo más similar al que utilizan otros países de Europa, pero que no le ha dado resultados.
Italia es un país grande en el fútbol desde los principios de la Copa del Mundo. Siendo anfitrión de la segunda cita mundialista de la historia, en 1934, el combinado consiguió la primera estrella de su historia, en un equipo en el que se puede destacar la participación de tres jugadores argentinos: Raimundo Orsi y Luis Monti, históricos jugadores de Independiente y San Lorenzo en el amateurismo, y Attilio Demaría.
En 1938, en un Mundial disputado en Francia, Italia venció por 4-2 a la poderosa Hungría en la final, para perpetuarse como el primer seleccionado campeón sin ser anfitrión, el primer bicampeón y el máximo ganador del Mundial, hito que sostuvo hasta 1970, cuando Brasil obtuvo su tercera Copa del Mundo en México, derrotando justamente a los italianos.
Luego de un cuarto puesto en el Mundial de Argentina 1978, y de la mano del goleador Paolo Rossi, Italia fue campeona del mundo en España 1982 y obtuvo dos medallas en los tres eventos siguientes (tercero como local en 1990 y subcampeón en 1994), hasta llegar a 2006, cuando volvió a ser campeón en el Mundial de Alemania al derrotar en la final a Francia, por penales.
A partir de ahí, el combinado italiano no volvió a tener éxito en las citas mundialistas. El peor Mundial de su historia fue el disputado en Sudáfrica 2010, al cual llegó como campeona defensora, quedando en el último puesto del grupo F y sin sumar un solo triunfo, con empates ante Paraguay y Nueva Zelanda, además de una caída con Eslovaquia que sentenció su suerte.
Su caída en grupos del Mundial de Brasil 2014 encuentra justificativo en haber sido sorteada en el recordado “grupo de la muerte”, que tuvo que compartir con Inglaterra, Uruguay y Costa Rica, aunque la sorpresa dada por el elenco centroamericano, que superó la ronda en el primer lugar y llegó hasta los cuartos de final, terminó de hundir su actuación como un rotundo fracaso, luego de un único triunfo ante el elenco británico.
Pero, aunque parecía improbable, lo peor estaba por llegar. La mala racha comenzó de cara a Rusia 2018, certamen en el que Italia terminó en el segundo puesto del grupo G de la UEFA, relegada al playoff interno.
Italia quedó afuera del Mundial tras perder en la tanda de penales ante Bosnia y Herzegovina, que selló una nueva página negra en la historia del fútbol italiano. A pesar de ser cabeza de serie y de contar con figuras históricas en el cuerpo técnico como Gennaro Gattuso, Gianluigi Buffon y Leonardo Bonucci, la Azzurra volvió a mostrar pérdida de identidad y no logró clasificar.
El episodio se suma a una seguidilla de fracasos recientes: la eliminación ante Suecia en el repechaje que dejó a Italia fuera del Mundial por primera vez desde 1958; la humillante caída ante Macedonia del Norte en el playoff para el Mundial de Qatar; y la reciente campaña en las eliminatorias donde, pese a acumular seis victorias en ocho partidos, terminó segunda detrás de una Noruega perfecta.
En la instancia final del repechaje, Italia abrió con un triunfo 2-0 sobre Irlanda del Norte, pero en la definición contra Bosnia y Herzegovina volvió a traicionar los nervios. Tras empatar 1-1 en tiempo reglamentario, los penales fallados por el delantero Pio Esposito y el mediocampista Bryan Cristante determinaron la eliminación visitante.
Para Bosnia y Herzegovina, que disputará apenas su segundo Mundial desde la independencia, fue una clasificación histórica; para Italia, otra renovación de interrogantes sobre su rumbo futbolístico y la eficacia de las decisiones de su Federación.
Así, a pesar de haber cosechado un subcampeonato en la Eurocopa 2012, un tercer puesto en la Copa Confederaciones 2013 y el título en la Eurocopa 2020, venciendo a Inglaterra en la final, Italia acumula fracaso tras fracaso en los Mundiales y deberá esperar, al menos, otros cuatro años para volver a jugar un Mundial.