"La escuela hace más de lo que puede y está muy sola"

La psicopedagoga María Inés Waltos analizó en LT10 el impacto de los conflictos en las instituciones y el rol de los gabinetes. Alertó sobre la falta de recursos y pidió reforzar el acompañamiento en salud mental.

El reciente caso de San Cristóbal  volvió a poner el foco en el rol de la escuela como espacio de contención y los límites que enfrenta el sistema educativo. En este contexto, la psicopedagoga María Inés Waltos,   miembro de la Comisión Directiva del Colegio de Pisocopedagogos de Santa Fe e integrante de un gabinete escolar en la ciudad de Santa Fe, brindó una mirada crítica sobre la realidad cotidiana en las instituciones.

Durante una entrevista en LT10, la especialista planteó que la escuela hoy se encuentra “herida” y desbordada frente a problemáticas que exceden lo pedagógico. “La escuela es el espacio de encuentro, de cuidado, de vida. Jamás alguien podría pensar que es un lugar para morir o para matar”, expresó en referencia a los hechos que conmocionaron a la provincia.

Waltos remarcó que, lejos de fortalecerse el sistema, muchas veces se responsabiliza a las instituciones por situaciones que no pueden abordar en soledad. “Se parte desde la culpabilización en lugar de fortalecerla. El problema es que la escuela hace más de lo que puede”, afirmó.

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En ese sentido, detalló que el trabajo diario excede ampliamente la enseñanza de contenidos curriculares: “En la escuela enseñamos a gestionar conflictos, damos Educación Sexual Integral (ESI), se da de comer, se acompaña en lo emocional, se denuncian abusos y se trabaja con chicos con patologías psiquiátricas”, enumeró. Acto seguido, advirtió: “¿Qué pasa en las escuelas donde no hay equipos profesionales?”.

“Una especie en extinción”

Sobre el rol de los gabinetes psicopedagógicos, la especialista fue contundente: “Somos una especie en extinción”. Según explicó, muchos cargos no se reemplazan tras las jubilaciones. “Nos dijeron que no iban a nivelar hacia arriba; es decir, que si casi ninguna escuela tiene estos equipos, entonces que ninguna los tenga”, sostuvo.

Para Waltos, la falta de espacios de escucha impacta directamente en los estudiantes. “Vivimos apagando incendios, corriendo tras lo urgente, y no podemos trabajar sobre lo importante”, señaló, al tiempo que insistió en la necesidad de políticas preventivas: “No apuntamos a lo punitivo, sino a lo preventivo. Lo punitivo aparece cuando el hecho ya está consumado”.

La escuela como refugio

En relación con la violencia, planteó que muchas veces la escuela aparece como escenario porque es el lugar donde los jóvenes son visibilizados. “Es el lugar donde los chicos son mirados. ‘Acá estoy’, dicen de alguna manera. Hay una fragilidad muy grande y mucha soledad”, explicó.

También destacó que, pese a las dificultades, el establecimiento sigue siendo un refugio. “Hay chicos que no se quieren ir cuando termina la jornada porque no hay nadie en su casa. La siguen sintiendo como un espacio de cuidado”, relató.

Por último, hizo un llamado a las autoridades y a las familias. “Se exige intervención, pero no nos dan las condiciones para intervenir”, cuestionó, y pidió mayor compromiso en el acompañamiento. “No minimicen ningún relato de los chicos. Hay que escucharlos sin juzgar y ayudarlos a expresar lo que les pasa para que no tengan que actuarlo de otra manera”.

La psicopedagoga concluyó con la necesidad de fortalecer los lazos sociales y el sentido de pertenencia: “Hay que ayudarlos a construir un propósito de vida, a sentirse parte de la escuela, del barrio y de la familia”.

Audio: Escucha la entrevista con María Inés Waltos

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