Por qué se come pescado en Viernes Santo
Cada Viernes Santo vuelve a plantear una escena conocida: mesas sin carne roja y con el pescado como protagonista. La práctica, profundamente arraigada en la cultura popular, tiene origen religioso, pero también se sostiene en la identidad gastronómica de regiones como Santa Fe.
El chef y asesor gastronómico Sebastián Nappa explicó en una visita a los estudios de LT10 que, más allá de las innovaciones culinarias, en estas fechas prevalece lo tradicional. “Una buena empanada de pescado, el pescado frito o a la parrilla son los platos que están en todas las mesas”, señaló.
La costumbre de consumir pescado durante el Viernes Santo responde a una tradición de la Iglesia Católica que propone evitar las carnes rojas en señal de ayuno y recogimiento, al conmemorarse la muerte de Jesucristo. En ese contexto, el pescado se convirtió en la opción más difundida.
Identidad local y producto regional
En ciudades atravesadas por ríos, como Santa Fe, esta práctica adquiere un valor agregado. La disponibilidad de especies como boga, sábalo o surubí hace que el pescado no solo sea una elección religiosa, sino también cultural.
“Nos lleva el río, la isla, los recuerdos”, resumió Nappa, al destacar el vínculo entre la gastronomía y el entorno natural.
Entre la tradición y la técnica
Consultado sobre la preparación, el chef remarcó la importancia de respetar técnicas simples para lograr buenos resultados, especialmente en platos clásicos como las empanadas de pescado. Evitar la sobrecocción y lograr un equilibrio en la jugosidad son claves para mantener el sabor y la textura.
También subrayó que, si bien el vino blanco suele ser el acompañamiento más elegido, el maridaje depende del plato en su conjunto y puede variar según los ingredientes y las salsas.
Una costumbre que trasciende lo religioso
Con el paso del tiempo, comer pescado en Viernes Santo dejó de ser solo una práctica religiosa para convertirse en un hábito cultural que se transmite de generación en generación.
En ese cruce entre fe, tradición y cocina regional, el pescado sigue ocupando un lugar central en la mesa argentina durante una de las fechas más significativas del calendario cristiano.