Padre Carlos Scatizza: “no es solo un recuerdo, es un nuevo comienzo”

En el marco de la Semana Santa, el párroco Carlos Scatizza, de la Parroquia Jesús Sacramentado, reflexionó por LT10 sobre el sentido profundo de estas Pascuas y el modo en que los fieles están llamados a vivirlas, especialmente durante el Viernes Santo.

“El Triduo Pascual no es solo un recuerdo. Para nosotros, la Pascua es algo que está sucediendo hoy, en medio de nosotros”, explicó el sacerdote, en referencia a los días que van desde el jueves hasta el domingo y que constituyen el núcleo de la fe cristiana.

Scatizza señaló que estas fechas representan una oportunidad de renovación personal y espiritual. “Es un momento para abrir el corazón, mirar a Jesús y confrontar nuestra vida con su amor. La Pascua es la posibilidad de un nuevo comienzo, de volver a nacer”, sostuvo.

Ayuno y abstinencia: un gesto con sentido espiritual

Consultado sobre la tradicional práctica de no consumir carne en Viernes Santo, el párroco aclaró que el eje no está únicamente en lo alimentario, sino en el sentido profundo del gesto.

“El ayuno es parte de nuestra espiritualidad. No se trata solo de dejar la carne, sino de privarnos de algo para unirnos al sacrificio de Jesús”, indicó.

En esa línea, explicó que la propuesta actual invita a ampliar esa práctica: “También podemos abstenernos de palabras agresivas o actitudes que dañan. Cada uno sabe qué puede ofrecer como signo de cambio”.

Tradiciones que acompañan la fe

Entre las costumbres de estos días, Scatizza mencionó la visita a siete iglesias, una práctica que recuerda distintas etapas del camino de Jesús antes de la crucifixión.

“Es una forma de acompañar espiritualmente ese recorrido, desde el huerto de Getsemaní hasta el Calvario”, explicó.
Asimismo, recordó que el Viernes Santo es el único día del año en que no se celebra misa, ya que la liturgia forma parte de una única celebración que comienza el jueves y culmina con la Vigilia Pascual del sábado por la noche.

Un mensaje vigente en tiempos difíciles

En relación al contexto social actual, atravesado por situaciones de violencia y dolor, el sacerdote reconoció la dificultad de encontrar consuelo, pero destacó el mensaje de esperanza que propone la Pascua.
“La fe nos sostiene en la certeza de que la vida tiene la última palabra. Pero también nos compromete a construir una sociedad más justa, más humana”, afirmó.

Y concluyó: “Jesús no nos saca del mundo, nos invita a transformarlo. Cada uno de nosotros tiene que dar ese paso de la oscuridad a la luz”.

De esta manera, la Semana Santa se presenta no solo como una conmemoración religiosa, sino como una invitación a la reflexión y al compromiso cotidiano.
 

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