De Rafaela a Unión: Laureano Anguera y el salto que alimenta un sueño
El arquero de 17 años dejó Ben Hur y comenzó su camino en las inferiores del Tatengue. Adaptación, sacrificio y objetivos claros en una historia que recién empieza a escribirse.
El fútbol suele construirse a base de oportunidades que aparecen sin aviso. Para Laureano Anguera, ese momento llegó de un día para el otro. Con apenas 17 años, el arquero rafaelino dejó su ciudad para sumarse a las divisiones inferiores de Unión, donde ya entrena y comienza a dar sus primeros pasos en un contexto mucho más exigente.
“Tengo 17 años y me incorporé a Unión hace tres meses, y hace un mes que ya vengo entrenando”, contó el joven, que inició su recorrido en Ben Hur de Rafaela, club en el que se formó desde los seis años.
“Pasé por toda la división infantil e inferiores. La experiencia fue muy buena, con muchos profesores y amigos a los que se les agarra cariño con los años”, recordó, poniendo en valor su etapa formativa.
La prueba que cambió todo
El salto a Santa Fe no fue planificado a largo plazo. Más bien, todo se resolvió en cuestión de horas.
“Mi papá me dijo un martes a la noche que tenía una prueba al otro día. Fui, anduve bien, me hicieron volver y ya me dijeron que me iban a incorporar”, relató.
La rapidez del proceso lo sorprendió incluso a él: “No me esperaba que fuese tan rápido, pensé que iba a ser un proceso más largo”.
Hoy, Anguera integra la quinta división y ya forma parte de la estructura competitiva de AFA, con experiencias que lo acercan a un nivel superior. “Entrenamos todos juntos, estoy en la lista de AFA y también con algunos entrenamientos en reserva”, explicó.
Adaptarse para crecer
El cambio no solo implicó un salto deportivo, sino también una transformación en su vida cotidiana. Lejos de Rafaela, el arquero se instaló en Santa Fe y comenzó a convivir con nuevas exigencias.
“Me encontré con un predio totalmente distinto, con canchas de primera división y compañeros que me recibieron muy bien”, destacó.
Sin embargo, también dejó en claro que el ritmo es otro: “Es completamente diferente, más dinámico, con otras exigencias, y me estoy adaptando”.
Su rutina combina entrenamientos intensos con la continuidad de sus estudios, en una pensión junto a otros jóvenes futbolistas. “Nos levantamos temprano, vamos a entrenar y después a la noche asistimos a la escuela”, detalló.
Objetivos claros y un respaldo fundamental
A pesar de su juventud, Anguera tiene en claro hacia dónde quiere ir.
“A corto plazo quiero llegar a la reserva de Unión, y a largo plazo poder jugar profesionalmente y, como todo chico, llegar a la Selección argentina”, expresó sin dudar.
En ese camino, el sostén familiar aparece como un pilar indispensable: “Para mí lo son todo, el esfuerzo que hacen es enorme. No es fácil estar lejos, aunque Santa Fe esté cerca”.
Un mensaje desde la experiencia
Con los pies en la tierra pero la mirada puesta en el futuro, el arquero también dejó una reflexión para otros chicos que sueñan con recorrer un camino similar.
“Que luchen por sus sueños, que tengan disciplina y no dejen de intentarlo. Yo lo perseguí y puede estar al alcance”.
Así, entre entrenamientos, estudio y sacrificio, Laureano Anguera empieza a escribir su historia en Unión. Una historia que, como tantas en el fútbol, nació en silencio, pero que ya empezó a hacerse escuchar.