La Casa Blanca le exige a Irán abrir Ormuz
Washington reclamó el restablecimiento inmediato del tránsito marítimo sin peajes y lo fijó como condición central para avanzar en el diálogo con Teherán, en medio de una frágil tregua.
En un escenario de alta tensión internacional, la Casa Blanca redobló la presión sobre Irán y exigió la apertura “inmediata y sin restricciones” del estratégico estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo.
La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, fue contundente: el tránsito de embarcaciones debe restablecerse sin limitaciones ni cobros de peaje, en línea con la postura del presidente Donald Trump.
“El paso debe ser libre y seguro”, insistió, al remarcar que cualquier restricción obstaculizaría el avance de las negociaciones que comenzarán en Islamabad en los próximos días.
Según la vocera, la administración estadounidense recibió informes contradictorios desde Teherán sobre la situación en el estrecho, aunque aseguró que en privado se confirmó una reanudación parcial del tráfico marítimo. “Lo que se dice públicamente es diferente de lo que se nos transmite”, señaló.
El control del estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial— se convirtió en el eje central del conflicto. Para Washington, su apertura total es una condición innegociable, junto con la entrega del uranio enriquecido iraní.
En ese marco, Leavitt confirmó que el equipo negociador estadounidense viajará a Pakistán para iniciar conversaciones directas con representantes iraníes, en un proceso que podría extenderse por dos semanas.
Desde la Casa Blanca también defendieron la estrategia de presión militar. Según la portavoz, la operación lanzada por Estados Unidos logró “superar los principales objetivos”, debilitando la capacidad aérea, naval y nuclear de Irán.
Esa ofensiva, sostuvo, fue clave para forzar a Teherán a aceptar una postura más flexible. Un primer plan de negociación presentado por Irán fue rechazado por Washington, pero luego —según la administración Trump— surgió una propuesta “más realista” que abrió la puerta al diálogo.
Aun así, el escenario sigue siendo inestable. Leavitt describió la situación como “frágil” y advirtió que las comunicaciones con Irán continúan siendo complejas, en medio de reportes sobre movimientos militares y eventuales reactivaciones defensivas.