Italia permite faltar al trabajo para cuidar mascotas enfermas

La medida habilita hasta tres días de licencia paga con certificado veterinario. El reconocimiento del bienestar animal en el ámbito laboral abre debate y ya genera interés en otros países.

Italia volvió a marcar agenda con una medida inédita en el mundo laboral: habilitó licencias pagas para que trabajadores puedan ausentarse y cuidar a sus mascotas enfermas. La iniciativa, que ya comenzó a aplicarse en algunas empresas, permite hasta tres días al año bajo condiciones específicas.

El beneficio exige la presentación de un certificado veterinario que justifique la necesidad de atención y que acredite que el animal requiere del cuidado directo de su tutor. A diferencia de otras licencias, no está vinculada a la salud del trabajador ni de familiares, sino exclusivamente al bienestar de los animales.

La decisión no surgió de manera aislada. Tiene su origen en un fallo judicial de 2017 que marcó un antes y un después. En ese caso, un trabajador de una universidad en Roma solicitó permiso para cuidar a su perro gravemente enfermo. La Justicia falló a su favor y consideró que impedirle asistir al animal podía interpretarse como una forma de maltrato.

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Ese antecedente abrió el camino para que organizaciones proteccionistas impulsaran la incorporación de este derecho en convenios laborales, lo que derivó en su implementación progresiva.

La medida se inscribe en un cambio cultural más amplio, donde las mascotas son cada vez más consideradas parte del núcleo familiar. En ese contexto, el reconocimiento de su cuidado dentro del ámbito laboral empieza a ganar terreno y genera interés en otros países.

En Argentina, por ejemplo, ya hubo iniciativas en esa línea. En 2024, el Concejo Municipal de Rosario debatió un proyecto para otorgar licencia a empleados por la muerte de sus mascotas, lo que muestra que el tema comienza a instalarse en la agenda pública.

Aunque todavía no es una política extendida a nivel global, el caso italiano abre una discusión que trasciende lo laboral y pone el foco en el vínculo entre las personas y sus animales, y en cómo ese lazo empieza a ser reconocido también por las instituciones.