La NBA en alerta: una regla puso a casi todas las estrellas fuera de los premios
La exigencia de 65 partidos deja sin chances a varias figuras y altera la pelea por el MVP y los equipos All-NBA.
La NBA atraviesa una situación inédita: varias de sus principales estrellas ya quedaron automáticamente fuera de la carrera por los premios individuales debido a la regla de los 65 partidos mínimos disputados. Jugadores como LeBron James, Giannis Antetokounmpo y Stephen Curry no podrán competir por el MVP ni integrar los equipos All-NBA, lo que impacta directamente en el reconocimiento de la élite de la liga.
La normativa, incluida en el último convenio colectivo, establece que los jugadores deben disputar al menos 65 encuentros, con un mínimo de 20 minutos en 63 de ellos. En ese contexto, figuras como Luka Doncic, Nikola Jokic, Victor Wembanyama y Shai Gilgeous-Alexander también están en riesgo de quedar afuera si suman un par de ausencias más, lo que podría modificar incluso la definición del premio al jugador más valioso.
El efecto inmediato es deportivo, ya que se liberan lugares en los quintetos All-NBA que habitualmente ocupan las grandes figuras. Esto abre la puerta a nuevos nombres, aunque también genera controversia, ya que rendimientos destacados podrían quedar fuera de consideración por una cuestión estrictamente reglamentaria y no por nivel dentro de la cancha.
El impacto, además, va más allá de lo simbólico, puesto que estos premios están directamente ligados a los contratos supermáximos, es decir, renovaciones especiales que permiten a equipos retener a sus estrellas con salarios del 35% del tope salarial. Ser elegido All-NBA permite acceder a acuerdos mucho más altos, por lo que la ausencia de estrellas puede derivar en que otros jugadores accedan a mejoras salariales significativas en un contexto económico cada vez más exigente para las franquicias.
Esto plantea un problema para los equipos, que podrían verse obligados a ofrecer contratos elevados a jugadores que, en otro escenario, no hubieran alcanzado ese reconocimiento. En plena era del “second apron”, con mayores restricciones salariales, estas decisiones pueden condicionar seriamente la construcción de los planteles.
A la vez, hay casos inversos de jugadores que mantienen un nivel de élite pero quedan afuera por lesiones o descansos programados, perdiendo la posibilidad de acceder a contratos superiores. Esta situación reaviva el debate sobre el peso de la disponibilidad frente al rendimiento en la evaluación de los premios.
La discusión ya está instalada dentro de la liga, donde comienzan a surgir cuestionamientos sobre si el criterio actual es el adecuado. Con el impacto deportivo y económico que genera, la regla de los 65 partidos aparece como un factor que la NBA deberá revisar para evitar distorsiones en el reconocimiento de sus principales figuras.