Sorpresa: la FIA prohibió el truco con el que Mercedes y Red Bull sacaban ventaja en la F1

La maniobra la utilizaban en la clasificación para mantener la potencia máxima al final de cada vuelta, eludiendo la reducción gradual obligatoria.

La FIA le puso fin a una ventaja que Mercedes y Red Bull venían aprovechando en silencio. Según reveló The Race, el organismo rector de la Fórmula 1 prohibió un truco que ambos fabricantes utilizaban durante la clasificación para mantener la potencia de su unidad híbrida al máximo el mayor tiempo posible, evitando la reducción gradual obligatoria que el reglamento impone en las rectas finales de cada vuelta. La maniobra podía traducirse en una ventaja de entre 50 y 100 kW, es decir entre 68 y 136 CV adicionales, sobre los equipos que sí respetaban la norma.

El reglamento de la F1 exige que los coches reduzcan gradualmente la potencia de su MGU-K, el componente del sistema híbrido que recupera energía cinética, en 50 kW por segundo en las rectas finales para evitar caídas abruptas. Sin embargo, existe una excepción: si el MGU-K se apaga por razones técnicas de emergencia, esa reducción gradual no es obligatoria.

Mercedes y Red Bull encontraron la manera de explotar esa excepción. Al apagar el MGU-K en el momento justo al final de la vuelta de clasificación, podían mantener la potencia máxima sin respetar la rampa de reducción, obteniendo una ventaja de rendimiento que, si bien representaba solo centésimas en algunos circuitos, podía ser decisiva en la lucha por posiciones en la parrilla.

El truco funcionaba en teoría sin consecuencias porque en la vuelta de desaceleración posterior a la clasificación la velocidad no importa, de modo que no tener el MGU-K disponible durante el período de bloqueo de 60 segundos no representaba ningún costo competitivo real.

Lo que parecía una táctica ingeniosa empezó a generar problemas reales en pista. Durante los entrenamientos en Japón, tanto Kimi Antonelli como Max Verstappen se vieron obligados a circular a paso de hombre por las curvas en S de Suzuka por falta de potencia, consecuencia directa de la táctica. Alex Albon, de Williams, directamente tuvo que abandonar la sesión por complicaciones relacionadas con el mismo problema. Problemas similares ya habían ocurrido en Melbourne, aunque en ese momento la causa no estaba clara para todos.

Ferrari, uno de los primeros rivales en detectar la maniobra en Australia, planteó sus reservas ante la FIA no solo por la ventaja competitiva sino por los riesgos de seguridad que implicaba: un piloto que de repente pierde potencia en medio de una vuelta rápida de clasificación puede encontrarse en una situación comprometida con otros coches a máxima velocidad en pista.

Tras las conversaciones con los fabricantes en Japón, la FIA actuó. En documentos técnicos actualizados enviados a todos los equipos, dejó en claro que la función de apagado del MGU-K solo podrá utilizarse para situaciones de emergencia genuinas, que era su propósito original, y no como herramienta sistemática para mejorar el rendimiento en clasificación. El período de bloqueo de 60 segundos se mantiene como elemento disuasorio, y la FIA indicó que analizará los datos del final de las vueltas de clasificación para verificar que cualquier apagado del MGU-K responda a una emergencia real.