Colón, golpeado por las lesiones: dos nuevos desgarros y una seguidilla alarmante
Mauro Peinipil y Julián Marcioni fueron diagnosticados con desgarros y se suman a Matías Budiño y Leandro Allende. El Sabalero pierde piezas importantes en un momento clave y crece la preocupación por la cantidad de lesiones musculares.
No es el mejor escenario para Colón, que en plena competencia empieza a sufrir con fuerza el impacto de las lesiones. En las últimas horas se confirmó lo que se temía: Mauro Peinipil y Julián Marcioni están desgarrados y quedarán al margen por al menos tres semanas.
El diagnóstico dejó en evidencia una situación que ya preocupa puertas adentro: la reiteración de problemas musculares en el plantel.
Dos más que se caen
Peinipil sufrió un desgarro en el cuádriceps derecho y tuvo que salir rápidamente en el primer tiempo del partido ante Racing de Córdoba, a los 26 minutos, siendo reemplazado por Emanuel Beltrán.
Por su parte, Marcioni terminó el encuentro pero no pudo completar los 90 minutos: dejó la cancha a los 38 del segundo tiempo y los estudios posteriores confirmaron una lesión en el isquiotibial izquierdo.
Un problema que se repite
Las nuevas bajas se suman a las de Matías Budiño, quien aún no se recupera del golpe en la zona renal sufrido ante San Miguel, y Leandro Allende, que atraviesa su segundo desgarro.
El dato que más inquieta es que no se trata de casos aislados. También aparece en la lista Conrado Ibarra, quien ya había padecido una lesión muscular en el inicio del campeonato.
Impacto deportivo y alerta interna
Más allá de los nombres, el problema es estructural: Colón empieza a perder continuidad en su plantel y eso obliga a modificar piezas en un equipo que venía encontrando funcionamiento.
En un torneo largo y exigente, la acumulación de bajas puede condicionar el rendimiento. Y en este caso, la repetición de desgarros pone el foco no solo en la recuperación, sino también en la prevención.
El desafío para el cuerpo técnico será doble: sostener la competitividad en la cancha y, al mismo tiempo, frenar una seguidilla que ya dejó de ser casualidad.