Morón reaccionó a tiempo ante Racing (C) y sostuvo la cima con carácter
El Gallito se impuso de visitante 2-1 por la fecha 11 de la zona A de la Primera Nacional
Después de la eliminación entre semana por Copa Argentina ante Midland, el puntero de la Zona A de la Primera Nacional, Morón, derrotó por 2 a 1 a Racing de Córdoba y le dibujó una sonrisa a sus hinchas. Siempre el local fue mejor en la tarde. A 14 un derechazo de Cardozo primero y luego otro de Kubiszyn pusieron a Morón merodeando la apertura del marcador.
Entre el lateral Rinaudo y Brian Olivera consiguieron alejar el peligro. En la siguiente fue Olivares el que hizo volar al arquero visitante, que la mandó al córner. El ‘Gallo’ fue amo y señor del partido en esa media hora inicial y sólo le faltaba el gol. Racing sólo preocupó en ofensiva con una sorpresiva aparición en el área del lateral Rinaudo, que remató de derecha, pero si tiro se fue alto. A los 35 un tiro libre cruzado desde afuera del área de Bíttolo cruzó toda el área y no alcanzó a ser empujada por Cardozo. Pero más allá de las llegadas, Morón fue muy superior en toda esa etapa inicial, en la que se fue al descanso con el marcador en blanco. Una injusticia.
Para el segundo tiempo Otta mandó a la cancha a Bulacio en reemplazo de Fagundez. Pero todo se complicó al minuto, cuando Centurión metió un derechazo inatajable al ángulo derecho. El enganche la capturó en la medialuna del área y sacó un remate que se coló en el lugar imposible. Después del gol, el entrenador local sacó a Maximiliano González y mandó a la cancha a Facundo Béz.
Se empezaba a sentir un murmullo en el estadio: se sintió el golpe en las tribunas y el equipo también en el campo. No había hecho nada la ‘Academia’ para estar en ventaja, pero en fútbol la efectividad es una virtud. Y Morón empezó a cambiar su destino con un derechazo infernal de Kubiszyn desde 40 metros que se clavó en el ángulo derecho de Olivera. Grito y desahogo para el ‘Gallo’, en un momento clave del partido, cuando la visita acomodaba sus líneas contra su área para defender el triunfo parcial.
El empate cayó como anillo al dedo, porque le dio aire al local para ir en busca del triunfo, cuando el cronómetro aún daba esperanzas: quedaba mucho por jugar. Y que llegara el segundo gol era cuestión de minutos, porque además se hizo insoportable la búsqueda. Y así fue que un centro largo y cruzado para la trepada de Livera derivó en una definición sin marca de Olivares.
El pase del lateral, que tenía todo para rematar pero fue generoso, concluyó con una caricia del 10 a la red. El Urbano estalló y Morón alcanzaba una victoria merecida. Facundo Báez lo tuvo después de una gran acción individual de Burruchaga, pero el zurdazo se fue cruzado y desviado. Y el pitido final de Felipe Viola hizo estallar al público local. Morón no fue una maravilla, pero con sus armas se mantiene arriba.