Derriban un búnker de drogas en Santa Fe, el 116 en la provincia
Funcionarios del Ministerio de Justicia y Seguridad de la provincia y del Ministerio Público de la Acusación (MPA) informarán este lunes sobre el derribo de un nuevo punto de venta de drogas en la ciudad de Santa Fe.
El Gobierno Provincial, a través de un operativo coordinado entre el Ministerio de Justicia y Seguridad y el MPA, procedió al derribo del búnker de drogas número 116 en el territorio santafesino durante la actual gestión, en el marco de la Ley de Microtráfico, impulsada por el gobernador Maximiliano Pullaro. El procedimiento se concretó en un inmueble ubicado en Bernardo de Irigoyen 6934, en barrio Cabal, en la ciudad de Santa Fe.
El subsecretario de Análisis Criminal, Sebastián Montenotte, señaló que “este es el quinto punto de venta de drogas derribado en la ciudad de Santa Fe y el número 116 en toda la provincia, en el marco de esta política de control y desactivación de las infraestructuras de distintas bandas narco”.
En esa línea, Montenotte explicó que “la violencia altamente lesiva alrededor de los puntos de venta desactivados tiende a disminuir, y la orden del gobernador Pullaro y del ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, es avanzar con estas medidas. Transcurrido un tercio del año vemos que, con estas acciones, hay una disminución de la violencia en toda la provincia respecto de años anteriores y muy por debajo de las peores épocas, gracias a la política de persecución del microtráfico, al control en las cárceles y a la presencia policial en las calles para prevenir el delito, entre otras medidas”.
Abordaje estratégico
Por su parte, el fiscal Arturo Haidar explicó que “el procedimiento se llevó a cabo por orden judicial, a instancias de la Unidad Fiscal Especial de Microtráfico del MPA, con foco en el abordaje estratégico del microtráfico en general y, en particular, en los mercados abiertos de drogas y las economías ilegales, que tienen vinculación directa con la violencia en los barrios. En este inmueble se registraron reiterados hechos de violencia durante mucho tiempo, lo que determinó su selección para los allanamientos y posterior derribo”.
“A partir de 2024 -prosiguió Haidar-, en el marco de la Ley de Microtráfico, este inmueble fue objeto de investigaciones del MPA, con allanamientos positivos en los que se detectaron maniobras ilegales vinculadas a la comercialización de estupefacientes al menudeo, como cocaína fraccionada para la venta, además de elementos para ese fraccionamiento, armas de fuego, municiones y dinero en efectivo”.
“El rasgo distintivo de este caso es que, cada vez que el inmueble quedaba desocupado, volvía a ser ocupado de manera ilegal por terceros para continuar con la actividad delictiva, lo que también generaba conflictos en el barrio”, precisó el fiscal. Y agregó que “en el último allanamiento se encontraron dos perros de raza pitbull en el interior, pero no había personas, ya que el lugar no reunía condiciones de habitabilidad”.
Finalmente, el fiscal Franco Carbone sostuvo que “este tipo de acciones son fundamentales. Más de ocho veces se allanó este lugar, se secuestraron estupefacientes, se detuvo a personas y se lograron condenas. Esto marca un antes y un después en este sitio”, al tiempo que destacó el “trabajo conjunto entre el Ministerio de Justicia y Seguridad y el MPA”.
Tras el derribo de un búnker de drogas ejecutado por el gobierno provincial en barrio Cabal, los vecinos manifestaron su satisfacción por el fin de una situación que se extendió por más de diez años. "El barrio siempre fue tranquilo y trabajador, salvo por este inconveniente que padecíamos", explicó un vecino histórico de la cuadra.
El impacto en la vida cotidiana de las familias era grave. Según describieron los residentes, la actividad delictiva impedía que los niños pudieran salir a jugar a la vereda, sin importar la hora del día. "Era impresionante ver el ir y venir de gente, sumado a las balaceras que se escuchaban cada tanto. Vivíamos en una incertidumbre constante", señalaron.
Respecto a la eficacia de las medidas, los vecinos destacaron que, si bien se habían realizado allanamientos previos de forma precisa y silenciosa, el derribo de la edificación representa un quiebre definitivo.
"Hoy, gracias a Dios, esto le cambia la vida a todo el barrio. Esperamos que, a partir de ahora, todos los vecinos de la cuadra y los alrededores podamos empezar a vivir de otra forma", concluyó el vecino tras la intervención estatal.