Laguna Paiva II: comienza el juicio por abandono de niños como delito de lesa humanidad

Por primera vez en el país se juzgará el desamparo de infantes durante el terrorismo de Estado como un delito autónomo. La causa involucra a trabajadores del frigorífico de Nelson y sienta un precedente judicial a nivel nacional.

Luego de 46 años de impunidad, la justicia federal de Santa Fe inicia las jornadas de debate en una causa emblemática que pone el foco en las infancias. Se trata del segundo tramo de la investigación sobre los crímenes cometidos contra trabajadores del frigorífico de Nelson y sus familias, donde por primera vez se juzgará el abandono de personas menores de edad como delito de lesa humanidad.

Federico Pagliero, abogado querellante en la causa, destacó que este proceso sienta jurisprudencia en Argentina al considerar a los niños víctimas de delitos autónomos y no como meras consecuencias colaterales de lo sufrido por sus padres. "Resaltamos la valentía de estas familias de poner el cuerpo y pedir justicia tras décadas de espera", señaló el letrado.

Nuevos imputados y el rol de la justicia

A diferencia del juicio anterior (Laguna Paiva 1), esta etapa se centra en los hijos y sobrinos de los obreros, incorporando nuevos nombres al banquillo de los acusados: Antonio Pavellotti (exsubjefe del D-2, centro clandestino de detención), Cayetano Valdés (reconocido por las víctimas en rondas de identificación), Víctor Brusa (exjuez federal que se suma a esta causa como imputado), Eduardo Riuli (ya condenado en el primer tramo del juicio).

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La querella, en sintonía con la Fiscalía, anticipó que solicitará las penas máximas previstas en la escala penal durante la etapa de alegatos. Se estima que el debate contará con unas diez jornadas y finalizará luego de la feria judicial de invierno.

El testimonio de las víctimas: "No hay que bajar los brazos"

Para María Adelinda Itatí Páez, una de las víctimas, el proceso es "muy movilizante", especialmente para su madre y los hermanos mayores. María relató el drama de su hermana, quien con solo 12 años debió hacerse cargo del cuidado y sustento de todos sus hermanos mientras ella aún estaba en el vientre materno.

"Lo único que queremos es que esto se termine, que los culpables vayan presos y que podamos vivir tranquilos y sin miedo en nuestra comunidad", expresó Páez. Tras una primera experiencia judicial con condenas que calificó como "pobres", la familia espera que en esta oportunidad se logre una verdadera reparación.

Respecto a otras personas que vivieron situaciones similares en su niñez y cuyas causas aún no avanzan, María dejó un mensaje de esperanza: "No hay que perder la fe ni bajar los brazos. Contar con el apoyo de abogados que ya son parte de nuestra familia nos alentó a seguir buscando justicia".

Audio: Móvil LT10, Verónica Ensinas

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