La mitad de los adolescentes no logra proyectar su futuro laboral

Especialistas advierten sobre el impacto de la crisis económica, el deterioro educativo y la informalidad laboral juvenil.

Un reciente informe revela que la proporción de adolescentes que no sabe qué ocupación tendrá al ser adultos creció 30 puntos en solo cuatro años, posicionando a la Argentina como el segundo país con mayor incertidumbre de la región.

La transición entre la escuela secundaria y el mundo adulto parece haberse convertido en un terreno de niebla para los jóvenes argentinos. Según un relevamiento realizado por la organización Argentinos por la Educación, basado en los cuestionarios de las pruebas PISA para estudiantes de 15 años, el 52% de los adolescentes no logra proyectar su futuro laboral. Esta cifra marca un incremento alarmante de 30 puntos porcentuales desde el año 2018, lo que coloca a la Argentina en el segundo puesto de mayor incertidumbre en América Latina, solo por detrás de Panamá.

Para profundizar en estas cifras, Sol Alzu, especialista integrante de Argentinos por la Educaciòn, explicó que ante la pregunta "¿qué tipo de trabajo esperan tener a los 30 años?", una mayoría creciente opta por no responder o simplemente desconoce la respuesta.

Alzu asocia este fenómeno no solo a la situación económica y la falta de expectativas, sino también a una "crisis en los aprendizajes". "Vemos que hay chicos que les va mejor en la escuela y tienen menores niveles de incertidumbre. Argentina año a año tiene peores resultados en las pruebas y esto también termina repercutiendo en cómo se proyectan los chicos a futuro", señaló la especialista.

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Desigualdad y brecha de género

El informe también destaca que la incertidumbre no afecta a todos por igual. Existe una marcada brecha socioeconómica: en los sectores más vulnerables, el 60% de los jóvenes padece altos niveles de incertidumbre, frente a un 40% en los sectores más favorecidos.

Asimismo, las proyecciones varían según el género. Mientras que las mujeres tienden a inclinarse por carreras tradicionales de ciencias de la salud o sociales —como medicina, psicología y abogacía—, los varones muestran una tendencia a subestimar la formación universitaria. En el caso de los varones, la opción preferida es ser deportista, seguida por carreras vinculadas a la ingeniería y la tecnología.

El choque con la realidad

Uno de los puntos más críticos señalados por Alzu es el "abismo" que existe entre el deseo de los jóvenes y sus posibilidades reales. Aunque más del 70% de los adolescentes manifiesta su intención de seguir estudiando, la realidad argentina indica que menos de la mitad logra efectivamente continuar una carrera universitaria o terciaria entre los 19 y 25 años. Además, un 25% de los jóvenes en ese rango de edad ni siquiera ha logrado terminar la escuela secundaria.

Frente a este escenario, desde Argentinos por la Educación enfatizan la necesidad de fortalecer los dispositivos de orientación vocacional de manera integral en las escuelas. Alzu destacó la importancia de crear vínculos entre las instituciones educativas y el mercado laboral, especialmente en un contexto donde la inteligencia artificial y la tecnología están transformando las profesiones tradicionales. "Poder acompañar con orientación vocacional, con articulación entre las escuelas, el mundo del trabajo, y por supuesto el rol de las familias acompañando y conteniendo a los chicos en esta etapa es fundamental", concluyó