Por qué algunas personas sienten más frío que otras

La sensibilidad a las bajas temperaturas puede variar notablemente de un individuo a otro por múltiples razones

La sensación de frío no es igual para todos, ya que, mientras algunos necesitan varias capas de abrigo apenas baja la temperatura, otros parecen tolerar mucho mejor el clima fresco. Esta diferencia no es solo una cuestión de costumbre: intervienen diversos factores biológicos, físicos y hasta hormonales.

La cantidad de grasa corporal, por ejemplo, puede influir en la conservación del calor. El tejido adiposo actúa como aislante, ayudando a retener la temperatura corporal. También la masa muscular juega un papel importante, ya que los músculos generan calor al activarse.

Otro factor clave es la circulación sanguínea. Cuando el flujo de sangre hacia las extremidades es menor, manos y pies suelen enfriarse más rápido, lo que puede intensificar la sensación general de frío. Además, el metabolismo de cada individuo determina la velocidad con la que el cuerpo produce energía y calor.

Las hormonas también tienen un rol relevante y, alteraciones en la función tiroidea, por ejemplo, pueden afectar la regulación térmica. Por eso, algunas personas son naturalmente más sensibles a las bajas temperaturas que otras.

En definitiva, sentir más  o menos frío responde a una combinación de características individuales. Lejos de ser una simple percepción, es el resultado de cómo cada organismo regula y conserva su temperatura.