Socavón en Bº Alvear: Aguas Santafesinas no es responsable del hundimiento
Desde la empresa emitieron un comunicado en el que aseguran, que luego de la verificación correspondiente, "no se puede establecer ninguna vinculación entre las instalaciones sanitarias a cargo de la empresa y lo sucedido".
Aguas Santafesinas (ASSA) informó que, tras las inspecciones realizadas en el hundimiento registrado en una vereda de calle República de Siria al 4400, no se ha detectado vinculación entre el fenómeno y las redes sanitarias bajo su gestión.
El desperfecto, que comenzó el pasado 15 de abril coincidiendo con intensas precipitaciones, escaló rápidamente en dimensiones. Lo que inicialmente se presentó como un pequeño hundimiento derivó en un cráter que, en pocas horas, afectó un árbol, el cesto de residuos y gran parte de la acera.
La empresa comunicó formalmente esta situación al Ente Regulador de Servicios Sanitarios (ENRESS), respondiendo a un requerimiento del organismo con un detalle cronológico de las intervenciones técnicas realizadas en el lugar. Según ASSA, tanto las verificaciones inmediatas como los estudios posteriores descartan fugas o roturas en sus instalaciones troncales en esa zona.
Sin embargo, la realidad para los vecinos es crítica. El socavón presenta actualmente dimensiones alarmantes: supera los tres metros de largo y el metro y medio de profundidad. El pozo dejó expuestas cañerías troncales de gas, lo que aumenta el peligro en el sector.
El reclamo de los vecinos
Ante la falta de respuestas definitivas por parte de las empresas de servicios involucradas y el avance del deterioro del suelo, los habitantes de la cuadra manifestaron su temor por la estabilidad estructural de sus viviendas. Los vecinos exigen una solución técnica urgente y coordinada para evitar lo que califican como una "tragedia inminente".
Los testimonios recogidos en el lugar reflejan una convivencia diaria con el peligro. Sebastián, uno de los vecinos, relató la dificultad de cuidar a los más vulnerables: "Tengo hijos que por ahí salen corriendo y los tengo que frenar porque si pisan ahí se pueden caer". Ante la falta de respuestas oficiales, los propios habitantes han tenido que colocar chapas y carteles con ironía para visibilizar el problema, aunque aclaran que "no estamos para reírnos, es la única forma que encontramos de que se vea el asunto".