Elena tiene casi 90 años, toca la batería y emociona con su música en la peatonal

Nació en Italia, llegó a la Argentina a los 14 años y empezó a estudiar batería recién a los 75. En una entrevista en los estudios de LT10, Elena Morini habló de su historia de vida, la música, la familia y las ganas de seguir aprendiendo.

Aprender a tocar la batería a los 75 años parecía un desafío improbable. Pero para Elena Morini fue simplemente una cuenta pendiente. Hoy, a semanas de cumplir 90 años, practica todos los días, estudia francés y se convirtió en un ejemplo de vitalidad que emociona en Santa Fe.

La entrevistada pasó por los estudios de LT10, donde repasó su historia de vida y contó cómo la música la acompañó desde la infancia. Nacida en Venecia, Italia, llegó a la Argentina cuando tenía 14 años junto a su familia, en plena posguerra europea.

“Yo soy argentina nacida en Venecia y, como buena familia numerosa, la última de 10 hermanos. Todo dedicado un poco a la música. En casa había dos pianos de cola, un piano común, acordeón, violín, guitarra y ahí había también quien cantaba”, recordó.

El viaje hacia el país tampoco fue sencillo. “Llegamos con el Lidubino Vivaldi, un barco que se nos rompió en el viaje y estuvimos 40 días dando vueltas, pero llegamos a Buenos Aires”, contó. Luego vivió en Rosario, donde formó su familia, y finalmente se instaló en Santa Fe en 1977.

Aunque la música siempre estuvo presente en su vida, recién décadas después decidió animarse al instrumento que la fascinaba desde chica. “A mí me daban dos tapas de la olla para marcar el ritmo. La percusión se ve que la tenía desde el primer momento”, dijo entre risas.

A los 75 tomó la decisión que cambiaría su rutina: empezar clases de batería. “Simplemente porque quería probar. Y, bueno, de ahí en adelante no lo dejé más”, relató.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Con el paso de los años fue perfeccionándose, primero con distintos profesores y desde hace más de una década junto al músico Luca Negrete. En su departamento santafesino tiene instalada su batería y practica a diario. “Mis vecinos me adoran, digo yo, porque hasta ahora nadie se quejó”, contó con humor. “Yo hago al contrario: abro la ventana para que se escuche”.

Lejos de limitarse a un solo estilo, Elena disfruta experimentar con distintos géneros musicales. “Yo toco música latina, toco jazz, que me encanta, algo de tango, algo de música clásica inclusive”, explicó. Y agregó: “No tengo género. Le ponemos batería a cualquier cosa”.

En las últimas semanas, uno de sus videos tocando en la peatonal santafesina se viralizó en redes sociales y despertó una ola de comentarios y mensajes de admiración. Sin embargo, ella le resta dramatismo a la repercusión. “Cuando toco es como que no miro, no veo”, afirmó. “Me concentro en el instrumento”.

La música no es su única actividad. Elena también estudia francés en la Alianza Francesa y mantiene una rutina activa que, según dice, no tiene secretos mágicos. “Hay que meter ganas”, resumió.

“Yo le aconsejo a cualquiera que me pregunte. ¿Qué hago? Yo no hago nada extraordinario, hago lo que tengo que hacer. Me levanto en la mañana, lo primero que hago es pintarme para lavar los platos”, relató entre risas.

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La familia ocupa un lugar central en su vida. Habla con orgullo de sus hijos, nietos y bisnietos, quienes siguen de cerca cada una de sus presentaciones. “Son mis fans”, dijo divertida al referirse a ellos.

A pocos meses de cumplir 90 años, Elena asegura que todavía tiene proyectos y desafíos pendientes. Aunque reconoce que el piano podría ser una próxima aventura, por ahora la batería sigue siendo su gran pasión.

“La música está dentro de mi vida”, resumió. Y esa frase parece explicar por qué, arriba del escenario o en la intimidad de su casa, Elena transmite una energía que desarma cualquier idea sobre la edad y los límites.

Audio: Escuchá la entrevista con Elena Morini

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