Orgullo mundial y bolsillos vacíos: la dura situación del Conicet Santa Fe

El director del organismo local, Rubén Spies, visitó los estudios de LT10 y alertó sobre la salida de investigadores al exterior, la caída salarial y la parálisis de proyectos por falta de inversión.

El deterioro del sistema científico argentino ya empieza a sentirse con fuerza en Santa Fe. La combinación de recortes presupuestarios, caída salarial, paralización de proyectos y falta de financiamiento está provocando un fenómeno que preocupa puertas adentro del CONICET: cada vez más investigadores deciden irse del país.

Así lo planteó en los estudios de LT10 el director del CONICET Santa Fe, Rubén Spies, quien describió un escenario crítico para los institutos de todo el país y aseguró que el ajuste nacional golpega de manera “absolutamente transversal” a la ciencia y la tecnología.
“Estamos todos absolutamente iguales. Algunos estamos un poco más fortalecidos para aguantar esta tormenta que es muy fuerte y parece interminable”, sostuvo.

Spies explicó que el organismo aún no recibió las partidas de funcionamiento correspondientes a este año y remarcó que la situación no tiene antecedentes. “Estamos llegando ya a junio y todavía no llegó absolutamente nada, ni un peso. Eso nunca ha pasado en la historia”, afirmó.

Según detalló, los fondos actuales apenas alcanzan para sostener lo básico. “Funcionamiento significa mantener las puertas abiertas, las luces prendidas y los servicios básicos, nada más que eso. No hablemos de inversión en investigación porque eso está absolutamente cortado”, señaló.

Un estudio revela que el 63% de los trabajadores gana menos de un millón

En ese contexto, el director advirtió que el sistema científico atraviesa un drenaje sostenido de profesionales: “La gente joven se está empezando a ir. Es un drenaje continuo, lento, pero continuo”.

Y agregó: “La componente principal no es solamente la caída salarial. Es la falta de inversión en investigación. La gente necesita insumos, equipamiento y entornos apropiados para desarrollar sus investigaciones”.

Spies reveló que desde el inicio de la actual gestión nacional el CONICET Santa Fe perdió 75 trabajadores entre investigadores, becarios y personal administrativo. El organismo cuenta con 20 institutos distribuidos entre Santa Fe y Entre Ríos, y reúne a más de 1.500 personas.

Fuerte deterioro salarial y comparativa regional

Además, expuso la severa pérdida del sector. “Si ponemos una base de 100 en noviembre de 2023, en este momento los salarios de los investigadores están en 59,6. Hemos perdido el 40,4% del poder real de los sueldos”, precisó.

El director también vinculó el ajuste con la pérdida de capacidades estratégicas para el país y mencionó los recortes en organismos como la Comisión Nacional de Actividades Espaciales y la Comisión Nacional de Energía Atómica.

“Vamos absolutamente de contramano de lo que están haciendo todos los países serios y desarrollados”, cuestionó. Y comparó: “Brasil está invirtiendo más de ocho veces lo que invertimos nosotros en ciencia y tecnología. El promedio de inversión en Latinoamérica es del 0,70% y Argentina está llegando al 0,14% de su PBI, récord histórico para abajo”.

Raquel Chan ganó el premio L’Oréal-UNESCO

Reconocimiento internacional en medio del ajuste

En paralelo, remarcó la contradicción entre el reconocimiento internacional a científicos argentinos y el contexto local de recorte. La entrevista se dio un día después de que la investigadora Raquel Chan, vinculada a la Universidad Nacional del Litoral y al CONICET Santa Fe, recibiera el premio internacional L'Oréal-Unesco “Por las Mujeres en la Ciencia”.

“Seguimos produciendo científicos de altísimo nivel que son aceptados con los brazos abiertos en países del primer mundo y los exportamos a precio cero”, lamentó.

Spies también fustigó la falta de diálogo con el Gobierno nacional. “Con este gobierno no existe el diálogo. Las decisiones no dependen del directorio del CONICET. El diálogo está absolutamente cortado”, aseguró.

Sobre el futuro inmediato, el panorama que trazó fue sombrío: “Estamos alcanzando umbrales en los cuales muchas cosas van a tener que dejar de funcionar”.

Y cerró con una definición que resume el clima que atraviesa el sector: “La gente que se queda es gente que tiene puesta la camiseta, muy resiliente. Se sobrevive como se hace en una casa cuando hay una tormenta fuerte: acobacharse y esperar que la tormenta pase”.