Un productor en silla de ruedas mostró el abandono rural en Vera
Diego Romero, productor ganadero del paraje El Palmar, relató por LT10 cómo más de 30 familias sobreviven aisladas tras las lluvias en el norte santafesino. A caballo, en canoa y entre caminos destruidos, denunció años de abandono estatal.
Las intensas lluvias que afectaron al norte de la provincia de Santa Fe volvieron a dejar escenas extremas en las zonas rurales del departamento Vera. Caminos destruidos, familias aisladas y vecinos intentando sostener por sus propios medios la conectividad mínima forman parte de una realidad que se repite desde hace décadas.
En el paraje El Palmar, jurisdicción de La Gallareta, el reclamo points especialmente al estado del acceso desde la Ruta Provincial 98, en el tramo conocido como “el 55”, donde las precipitaciones provocaron profundas cortadas y sectores completamente anegados.
En una entrevista con LT10, Diego Romero, productor ganadero y vecino de la zona, contó cómo viven las más de 30 familias que quedaron prácticamente aisladas. Su historia impactó aún más porque Romero se moviliza en silla de ruedas y, aun así, participa personalmente en las tareas para intentar recuperar los caminos. Las imágenes difundidas muestran al productor cargando bolsas y trabajando en sectores intransitables para intentar abrir paso entre el barro y el agua.
"Uno hace lo que puede para pasar"
“Uno hace lo que puede para pasar”, expresó Romero durante la entrevista. Además, describió el escenario que enfrentan diariamente: “Los caminos están abandonados, están muy bajos. Entonces, cuando llueve, queda todo bajo agua”.
El productor explicó que muchas veces deben recorrer kilómetros a caballo para poder salir del campo o acceder a otro camino transitable. “Transitamos los 10 kilómetros a caballo para el otro campo”, relató.
El aislamiento es tal que algunos vecinos deben utilizar pequeñas embarcaciones para atravesar cunetas y sectores desbordados. “Acá salimos a caballo; para el norte o para el sur hay que salir a caballo, si no, otros vecinos salen en canoa por la cuneta”, contó.
La situación afecta directamente la vida cotidiana de las familias rurales. Hay chicos que no pueden asistir a la escuela y personas que deben ingeniárselas para transportar alimentos, garrafas y mercadería básica. “Hay chicos que no pueden ir porque es imposible llevarlos todos los días a caballo”, señaló.
Sobre la logística para subsistir, explicó: “La garrafa se la trae en la cincha del caballo y vamos trayendo medianamente lo que se puede”.
El reclamo por la infraestructura estructural
Durante la charla con LT10, Romero remarcó que el verdadero problema no es su discapacidad física, sino el abandono histórico de la infraestructura rural. “Lo que resalta no tiene que resaltar que una persona en silla de ruedas esté haciendo esto, sino el estado de abandono que tienen los caminos”, afirmó.
El productor sostuvo que el deterioro viene desde hace años y que la falta de obras hace que cada lluvia vuelva a dejar a la zona incomunicada. “Hay que levantar los caminos”, insistió.
Según explicó, el problema es estructural porque los caminos están al mismo nivel que los campos bajos de la región. “Cuando viene el agua de todos lados, los campos quedan con agua. Incluso ahora bajaron los campos y el camino todavía está intransitable”, detalló.
También cuestionó la falta de respuestas políticas a lo largo del tiempo. “Vienen y prometen que van a arreglar los caminos y después ganan y siguen con lo mismo”, dijo.
Romero recordó que varias generaciones convivieron con la misma realidad en el norte santafesino. “Yo tengo 42 años y voy por la misma vida nomás. Mis sobrinos, los hijos de mis amigos, todos van a seguir con la misma situación”, lamentó.
El productor aseguró que el agua bajó parcialmente en algunos sectores, pero advirtió que el alivio es momentáneo. “Si llueve 10 o 15 milímetros de vuelta, estamos en lo mismo”, explicó.
Sobre el final de la entrevista, dejó uno de los reclamos más duros hacia las autoridades. “Nadie viene a ver las condiciones de los caminos después de la lluvia”, expresó.
Mientras persiste el pronóstico de nuevas precipitaciones y continúa la emergencia agropecuaria en la provincia, los vecinos del paraje El Palmar siguen intentando sostener los caminos rurales con trabajo propio, caballos y herramientas improvisadas para evitar quedar completamente aislados.