Lo complicado que se le hace a Colón terminar con el arco en cero
El empate ante Mitre volvió a exponer una preocupación creciente en el Sabalero: le cuesta cada vez más cerrar su valla. Aunque lleva cinco partidos sin perder, perdió solidez defensiva y depende demasiado de Ignacio Lago
Colón dejó pasar una oportunidad enorme en el Brigadier López. El 1-1 frente a Mitre tuvo gusto a derrota no solo por el contexto y la tabla, sino también por el desarrollo del partido. El Sabalero fue superior y generó situaciones como para resolverlo mucho antes. Sin embargo, volvió a fallar en un aspecto que empieza a transformarse en un problema serio: la solidez defensiva.
Le alcanzó una desatención al conjunto santiagueño para llevarse algo de Santa Fe. Eso hoy preocupa más que nunca en un equipo que había construido gran parte de su campaña desde el orden y la seguridad en el fondo. Los números empiezan a marcar una tendencia clara: a Colón le convirtieron en los últimos cuatro partidos consecutivos. Una racha que llama la atención porque se contrapone con otro dato positivo: lleva cinco encuentros sin perder. Pero el detalle no menor es que en esa seguidilla apenas ganó uno.
Ahí aparece la verdadera alarma. El equipo de Ezequel Medrán ya no tiene la contundencia de hace algunas fechas y tampoco transmite la misma firmeza defensiva. Antes, aún jugando mal, lograba sostener resultados desde el equilibrio. Hoy necesita mucho más para ganar y cualquier descuido lo deja expuesto.
La sensación frente a Mitre fue exactamente esa. Colón manejó el partido, tuvo más situaciones y encontró ventajas futbolísticas durante buena parte de la noche. Pero no lo liquidó cuando pudo. En la Primera Nacional, perdonar suele costar caro. Además, ofensivamente empieza a notarse una fuerte dependencia de Ignacio Lago, que volvió a ser el más peligroso y prácticamente el único capaz de romper defensas rivales con continuidad. Cuando no aparece él, al Sabalero le cuesta muchísimo generar peso real en los metros finales.
Por eso el empate dejó algo más profundo que dos puntos perdidos. Expuso que Colón atraviesa un momento donde perdió parte de su identidad. Ya no tiene la misma eficacia arriba ni la misma seguridad atrás. Mientras el margen en la tabla se achica, el equipo empieza a convivir con una fragilidad que hace algunas semanas parecía impensada. Porque hoy, cada vez que el Sabalero se relaja un poco, lo termina pagando.