La Iglesia interpela a un debate urgente sobre el uso de la inteligencia artificial
El exministro y actual miembro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, Gustavo Beliz, dialogó con LT10 y destacó el impacto de la encíclica en los sectores dedicados al desarrollo de los modelos que se usan generalmente en la actualidad.
El Papa León XIV presentó su nueva encíclica, "Magnífica Humanitas", un documento que coloca en el centro de la discusión global a la inteligencia artificial (IA) y su impacto en la vida cotidiana. Según el exministro y actual miembro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, Gustavo Beliz, este texto llega en un momento crucial para interpelar a la humanidad sobre el uso pacífico de la tecnología frente a los riesgos de la destrucción y la guerra.
En diálogo con LT10, Beliz destacó el impacto de la encíclica en los sectores dedicados al desarrollo de los modelos que se usan generalmente en la actualidad. "Creo que el Papa ha puesto sobre la mesa algo que nos atraviesa. Es una apelación a la esperanza en el ser humano para que pueda desarrollar bien la inteligencia artificial y usarla a favor de la paz y de la dignidad humana", afirmó.
Frente a las posturas que proponen una libertad absoluta y dejen la tecnología al libre albedrío de los mercados, el exfuncionario argentino defendió la necesidad de establecer regulaciones y acuerdos globales: "Hablamos de armonización para que la inteligencia artificial sirva de una manera ordenada, con diferentes tipos de límites o líneas rojas, como decimos habitualmente en el mundo tecnológico. Es como si fuera un auto de Fórmula 1: necesita guardarraíles y un recorrido que lo oriente hacia fines positivos y no hacia el conflicto".
Beliz advirtió sobre la preocupante paradoja económica que atraviesa el escenario internacional. El gasto militar global se incrementó entre el 3 % y el 4 % entre 2024 y 2025, lo que representa un desembolso de billones de dólares dedicados a sofisticar máquinas para matar. En contraste, los fondos destinados a garantizar que la inteligencia artificial se desarrolle de un modo seguro —sin alucinaciones cognitivas ni riesgos cibernéticos— apenas equivalen al 3 % de lo que se invierte en armamento a nivel global.
"Existe una desarmonía evidente entre lo que se emplea para la guerra y lo que se invierte en seguridad ciudadana para mejorar nuestra calidad de vida", lamentó, al tiempo que recordó que los grandes modelos de lenguaje no responden a procesos mágicos de autorregulación, sino a decisiones humanas específicas que los habilitan. Como ejemplo de control, citó las recientes reuniones de urgencia del Tesoro de los Estados Unidos con entidades financieras para evaluar el modelo "Mythos" de Anthropic, el cual se mantiene bajo estrictas pruebas debido a sus potenciales vulnerabilidades de ciberseguridad.
Frente a la crisis de representatividad de los organismos supranacionales como las Naciones Unidas, cuyas reglas suelen ser desactivadas por las grandes potencias, el especialista rescató los ejemplos históricos que cita el Santo Padre en "Magnífica Humanitas". Mencionó a figuras de carne y hueso como Martin Luther King, Dorothy Day, Giorgio La Pira o los propios constructores de la Unión Europea (Adenauer, Schuman y De Gasperi), quienes alcanzaron logros que parecían imposibles gracias a la movilización y a la visión de su tiempo.
En el contexto local, Beliz ponderó que la encíclica rescata el principio de subsidiariedad, invitando a las instituciones más cercanas a la ciudadanía a tomar la iniciativa. En Argentina, de hecho, una cantidad importante de municipios —incluyendo ciudades como Santa Fe y Rosario— ya aplican la inteligencia artificial de un modo virtuoso para agilizar trámites administrativos, optimizar la gestión pública y detectar situaciones de emergencia urbana.
Complementar el trabajo humano, no reemplazarlo
Finalmente, el autor de "Atlas de IA para el desarrollo humano" —publicación editada por las Naciones Unidas— desmitificó los escenarios catastróficos que hace casi una década auguraban la desaparición masiva del empleo a causa de la automatización.
"Si existen las debidas salvaguardas, la inteligencia artificial no debería reemplazar al ser humano, sino complementar su labor", concluyó Beliz. El uso de herramientas con código abierto permite a universidades, pymes y miles de jóvenes desarrollar aplicaciones orientadas al bien común y a la mejora de la higiene y seguridad laboral en tareas penosas, sin necesidad de caer bajo el control oligopólico de las grandes corporaciones tecnológicas.
Audio: Gustavo Beliz, miembro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales
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