El salario mínimo perdió casi 40% de su poder de compra en el país
Un informe de la Universidad de Buenos Aires advirtió que el salario mínimo continúa en retroceso frente a la inflación y acumula una fuerte caída desde fines de 2023. El estudio también reflejó pérdida de empleo formal y alertó por el impacto en sectores clave como industria y comercio.
El salario mínimo en la Argentina continúa perdiendo poder adquisitivo y ya acumula una caída de casi 40% desde noviembre de 2023, de acuerdo con un informe elaborado por especialistas de la Universidad de Buenos Aires. El trabajo además expuso que, aunque en febrero hubo una leve mejora en el empleo registrado, el mercado laboral sigue mostrando señales de retroceso frente a los niveles previos.
El relevamiento fue realizado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales del Instituto Interdisciplinario de Economía Política, dependiente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, y puso el foco tanto en la evolución del empleo asalariado formal como en el deterioro de los ingresos.
Según el informe, en febrero de 2026 había cerca de 10 millones de trabajadores asalariados registrados dentro del sistema de seguridad social. Ese universo incluye empleo privado, empleo público y trabajo en casas particulares.
Después de nueve meses consecutivos de caída, febrero mostró una recuperación de alrededor de 8 mil puestos respecto de enero. Sin embargo, el dato todavía deja un balance negativo: son 106 mil empleos menos que en febrero de 2025 y 290 mil menos frente a noviembre de 2023.
Dentro del sector privado registrado, el recorte también sigue siendo fuerte. El estudio marcó que se perdieron 206 mil puestos de trabajo desde noviembre de 2023.
Entre los sectores más afectados aparecen la industria y el comercio, dos actividades que siguen encabezando la caída del empleo y que acompañan la retracción del nivel de actividad económica.
La construcción, que había mostrado algunos números positivos en meses anteriores, no presentó cambios en febrero, mientras que la minería logró una mejora mensual después de una extensa etapa de retroceso, aunque todavía mantiene saldo negativo en la comparación interanual.
El informe también mostró diferencias según el tamaño de las empresas: las pequeñas continuaron reduciendo personal, las medianas se mantuvieron sin cambios y las grandes registraron una suba en la cantidad de trabajadores.
En paralelo, la evolución del salario mínimo volvió a encender una alarma. El estudio señaló que en abril de 2026 el Salario Mínimo, Vital y Móvil perdió 39,3% de su capacidad adquisitiva respecto de noviembre de 2023.
La caída más marcada se registró entre diciembre de ese año y enero de 2024, cuando la aceleración inflacionaria provocó un fuerte deterioro del ingreso real. Aunque en algunos meses hubo incrementos nominales que lograron acompañar o incluso superar la inflación, la tendencia general siguió siendo descendente.
El trabajo incluso trazó una comparación de largo plazo y remarcó que el salario mínimo medido en términos reales se ubicó por debajo de los niveles registrados en 2001, antes de la crisis de la convertibilidad.
El dato más contundente aparece en la comparación histórica: el salario mínimo actual representa apenas un tercio del valor máximo de la serie, alcanzado en septiembre de 2011, lo que implica una pérdida acumulada cercana al 66%.