La semis que valió una estrella: a cinco años del golpe de Colón ante el Rojo

El 31 de mayo de 2021, el Sabalero derrotó a Independiente y dio el paso que le faltaba para tocar la gloria. ¿Te acordás?

Las grandes conquistas no empiezan el día de la vuelta olímpica. Empiezan antes. En esos partidos donde un equipo demuestra que está preparado para soportar la presión, asumir el protagonismo y mirar de frente a la historia. Para Colón, uno de esos días fue el 31 de mayo de 2021. Cinco años después, aquella semifinal ante Independiente sigue apareciendo como el momento en que el sueño dejó de ser una ilusión para transformarse en una certeza.

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Porque el Sabalero no ganó solamente un partido. Ganó la convicción de sentirse campeón antes de serlo. En San Juan, el equipo de Eduardo Domínguez se presentó con la tranquilidad de quien sabía exactamente a qué jugaba. Del otro lado estaba Independiente, un rival con tradición, camisetas pesadas y una historia acostumbrada a este tipo de escenarios. Pero esa noche el peso específico estuvo vestido de rojo y negro.

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Colón manejó la tensión, controló los momentos clave y golpeó donde más duele. Primero apareció Luis Rodríguez desde los doce pasos para abrir el marcador y poner al equipo un paso más cerca de la final. El Pulga hizo lo que tantas veces había hecho durante aquel semestre: aparecer cuando el partido lo necesitaba.

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Sin embargo, la imagen que terminó simbolizando aquella clasificación llegó en el segundo tiempo. Santiago Pierotti tomó la pelota, aceleró a pura potencia y dejó una postal imborrable. Carrera larga, campo abierto y definición cruzada para sentenciar la historia. Un gol que se gritó como una final anticipada. Porque en realidad lo fue.

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A partir de ese momento ya casi nadie dudaba. Ni los jugadores, ni el cuerpo técnico, ni los hinchas que seguían el partido a la distancia. Algo especial estaba sucediendo. Colón había construido durante meses un equipo serio, competitivo y confiable. Pero necesitaba una noche que certificara todo eso. La tuvo contra Independiente.

 

Por eso, cuando días más tarde llegó el inolvidable 3-0 sobre Racing, la sensación fue distinta a la de una sorpresa. Más bien pareció la consecuencia lógica de un proceso que había alcanzado su punto más alto. La estrella se festejó en la final.Pero empezó a sentirse en aquella semifinal.

La noche en que Colón eliminó a Independiente no levantó ningún trofeo. Sin embargo, fue el momento exacto en que el club entendió que el destino que tanto había esperado estaba finalmente al alcance de la mano.

Prensa Colón