Incidentes en el básquet: pelea en las tribunas en la final entre Lanús y San Isidro

El Granate aplastó a San Isidro de San Francisco por 88-61, tomó ventaja en la serie final de la Liga Argentina y quedó a una victoria de regresar a la Liga Nacional

Lanús dio un paso gigante hacia el regreso a la Liga Nacional de Básquetbol (LNB). En una actuación contundente, el conjunto del sur superó con claridad a San Isidro de San Francisco por 88-61 y se adelantó 2-1 en la serie final de la Liga Argentina, la segunda categoría del básquet nacional. Sin embargo, la fiesta se vio opacada por piñas y corridas en las tribunas que obligaron a demorar el partido en el último cuarto.

No todo fue celebración durante la noche. Cuando el encuentro transitaba los últimos minutos del cuarto final, se registraron incidentes en una de las tribunas populares, situación que obligó a detener momentáneamente el desarrollo del partido.

Según trascendió, se produjeron golpes de puño y corridas entre personas ubicadas en el sector popular del estadio. Incluso, algunos testigos señalaron que una persona terminó en el suelo mientras continuaba la agresión, aunque las imágenes televisivas no llegaron a captar claramente la secuencia.

La situación generó preocupación entre los presentes y requirió la intervención de personal de seguridad privada, además de dirigentes de la institución granate que intentaron calmar los ánimos para evitar que el conflicto escalara.

Por el momento, no se pudo determinar si los involucrados pertenecían a la parcialidad visitante o si se trató de un conflicto interno entre integrantes de la barra brava local. Mientras se intentaba restablecer la calma, desde distintos sectores del estadio comenzaron a escucharse cánticos en contra de la barra, reflejando el malestar de buena parte de los hinchas presentes.

Una noche que pudo ser perfecta

El contundente triunfo deportivo había generado un clima de euforia entre los simpatizantes granates, que sueñan con volver a ver a Lanús compitiendo entre los mejores equipos del país. La diferencia obtenida en el marcador y la cercanía del ascenso hacían prever un cierre de fiesta en el Rotili.

Sin embargo, los episodios de violencia desviaron la atención y empañaron una jornada que tenía todos los ingredientes para ser histórica. La demora en la reanudación del encuentro y la incertidumbre sobre lo ocurrido generaron tensión en un estadio que hasta ese momento disfrutaba del gran rendimiento del equipo.

Más allá de los incidentes, Lanús quedó a las puertas de cumplir su gran objetivo de la temporada. El miércoles tendrá una nueva oportunidad para cerrar la serie frente a San Isidro y concretar el esperado regreso a la Liga Nacional de Básquetbol.

La expectativa será enorme dentro y fuera de la cancha. El desafío para el club será que el próximo capítulo tenga como único protagonista al básquet y que la pasión de sus hinchas se exprese únicamente a través del aliento.