El aguinaldo se destina a pagar deudas y gastos básicos
Una encuesta muestra que una parte creciente de los trabajadores utilizará el ingreso extra de junio para afrontar consumos corrientes, cancelar obligaciones financieras o resguardar ingresos, mientras retrocede el gasto en vacaciones y ocio.
El medio aguinaldo de junio llega este año con un perfil muy distinto al de otros períodos. En un contexto de deterioro del poder adquisitivo y tensión en las economías domésticas, una proporción creciente de trabajadores prevé destinar el ingreso adicional a cubrir gastos corrientes, saldar deudas o recomponer cuentas familiares.
Según un estudio de la consultora Focus Market realizado sobre cerca de 4.000 casos, el pago de deudas pasó a ocupar el principal lugar entre las prioridades de uso del Sueldo Anual Complementario (SAC). El 23% de los consultados afirmó que utilizará el dinero para cancelar compromisos financieros, un porcentaje muy superior al registrado un año atrás, cuando esa opción alcanzaba el 9%.
El dato refleja el peso que vienen ganando los gastos financiados, las cuotas y el endeudamiento asociado al sostenimiento del consumo cotidiano, desde alimentos hasta servicios públicos y tarjetas de crédito.
La encuesta también muestra cambios en las estrategias de preservación de ingresos. La compra de dólares aparece entre las alternativas elegidas por el 18% de los encuestados, con un crecimiento respecto de mediciones anteriores. En paralelo, los instrumentos tradicionales de ahorro pierden terreno frente a opciones financieras con mayor liquidez o mejores rendimientos relativos, como fondos comunes de inversión, cuentas remuneradas o activos bursátiles.
En contraste, disminuyen los destinos asociados al consumo no esencial. El uso del aguinaldo para vacaciones o escapadas registra una baja significativa respecto del año pasado, mientras aumenta la proporción de personas que empleará esos recursos para afrontar gastos habituales del mes.
El trasfondo económico ayuda a explicar ese comportamiento defensivo. Durante el primer trimestre del año, los salarios crecieron por debajo de la inflación: las remuneraciones avanzaron 8,6%, mientras el Índice de Precios al Consumidor acumuló 9,4% en el mismo período. Esa diferencia redujo la capacidad de compra y profundizó la cautela entre los hogares.
El universo alcanzado por el cobro del aguinaldo también muestra modificaciones. De acuerdo con datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), unas 10 millones de personas con empleo asalariado registrado percibirán el beneficio en esta mitad de año.
De ese total, alrededor de 6,2 millones corresponden al sector privado, unos 3,37 millones al sector público y poco más de 450 mil a trabajadores de casas particulares. Las cifras evidencian leves variaciones respecto de los registros previos, con retrocesos en el empleo privado y estatal y un pequeño incremento en el trabajo registrado en hogares.