Estados Unidos defendió el veto al árbitro somalí y explicó la situación de Irán en el Mundial
Desde la Casa Blanca aseguran que hubo una “razón de peso” para impedir el ingreso de Omar Abdulkadir Artan y afirmaron que los futbolistas iraníes podrán competir en igualdad de condiciones.
El Gobierno de Donald Trump defendió este martes en Washington la decisión de impedir el ingreso a Estados Unidos del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, designado para el Mundial 2026, al sostener que existió “una razón de peso” vinculada al proceso de verificación de antecedentes, mientras también explicó el operativo migratorio para la Selección de Irán.
El director del equipo de trabajo de la Casa Blanca para la Copa del Mundo, Andrew Giuliani, aseguró durante un evento en el Atlantic Council que no podía revelar detalles específicos del caso, aunque respaldó la medida adoptada por las autoridades migratorias estadounidenses. “Hubo una razón de peso. Apoyo esa decisión”, afirmó.
Artan, elegido árbitro masculino del año 2025 por la Confederación Africana de Fútbol, estaba en condiciones de convertirse en el primer juez somalí en dirigir un partido en la historia de los Mundiales, pero fue rechazado tras aterrizar el 6 de junio en el Aeropuerto Internacional de Miami.
Según Giuliani, la decisión fue conversada directamente con el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, y con el comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, Rodney Scott, quienes le transmitieron que existió “una razón muy sólida” para impedir finalmente la entrada del árbitro al país.
Las autoridades de Somalia, en cambio, sostuvieron que Artan contaba con un visado estadounidense en regla, por lo que su exclusión generó malestar y frustró una presencia histórica para el arbitraje africano en la máxima competencia del fútbol.
El caso quedó atravesado por la política migratoria de la administración Trump, que mantiene restricciones de ingreso para ciudadanos de varios países, entre ellos Somalia, Afganistán, Libia, Yemen e Irán, bajo argumentos de seguridad nacional.
En paralelo, Giuliani también se refirió a la situación del seleccionado iraní, que debe disputar sus tres partidos de la fase de grupos en territorio estadounidense, y remarcó que el Gobierno trabajó para que el plantel pueda entrar, salir y competir en igualdad de condiciones.
“Todo el cuerpo técnico iraní vendrá al país. Hay algunos miembros de la delegación iraní que no vendrán, y por razones bien fundadas”, señaló el funcionario, quien insinuó que hubo personas que se presentaron como entrenadores sin serlo efectivamente.
El representante de la Casa Blanca aclaró que los 31 futbolistas iraníes —los 26 convocados oficiales y otros cinco jugadores que viajaron como posibles sustitutos— no tuvieron inconvenientes para obtener las visas correspondientes.
Irán instalará su campamento base en Tijuana, México, y viajará desde allí hacia Estados Unidos para disputar sus compromisos mundialistas. Según explicó Giuliani, el plantel podrá trasladarse el día previo al debut ante Nueva Zelanda en Los Ángeles, en un vuelo de apenas 25 minutos.
El funcionario sostuvo que Trump fue claro respecto del criterio que aplicará su administración: garantizar que Irán pueda competir deportivamente, pero sin permitir el ingreso de personas que, según Washington, puedan estar vinculadas con estructuras sensibles del régimen iraní.
“Él quiere asegurarse de que tengan todas las oportunidades para competir en igualdad de condiciones, al tiempo que garantiza que las personas que trabajan directamente con la Guardia Revolucionaria iraní no tengan posibilidad de acceder a Estados Unidos”, concluyó Giuliani.