Limpiar antes de irse, el aplaudido hábito japonés en el mundial
Los aficionados de Japón mantuvieron su tradición de limpiar las gradas del AT&T Stadium tras el empate 2-2 de su selección ante Países Bajos en el Mundial 2026.
Fieles a una costumbre que es casi ya una tradición mundialista, miles de aficionados japoneses dejaron impecables las gradas del estadio de Dallas tras alentar a su selección en el debut contra Países Bajos, y recordaron que recoger lo que se ensucia forma parte de la "cultura japonesa".
Como en otros grandes eventos deportivos, los seguidores nipones en el Mundial 2026 volvieron a quedarse en el estadio tras el empate 2-2 para asegurarse de dejarlo tal como lo encontraron, y recogieron meticulosamente la basura en bolsas plásticas azules.
El despliegue de las brigadas de limpieza comunitaria se ejecutó inmediatamente después de decretarse el empate final de dos puntos contra el representativo de los Países Bajos en el Grupo F. Las herramientas de aseo habían funcionado minutos antes como elementos de animación visual mediante movimientos coordinados para celebrar las anotaciones del cuadro dirigido por Hajime Moriyasu. El uso festivo de los implementos de color azul se integró de forma orgánica con los cánticos tradicionales que caracterizan el soporte cultural de la delegación en los eventos internacionales de la FIFA. Las crónicas de los medios independientes resaltan que el comportamiento ejemplar de los asistentes resignifica el espacio del estadio como un territorio de convivencia y corresponsabilidad social.
Las prácticas organizadas de recolección de basura por parte de los simpatizantes nipones se reportaron formalmente por primera vez durante la justa mundialista celebrada en territorio francés en 1998. Desde aquella histórica participación inicial en el circuito de élite, la afición organizada ha repetido de forma sistemática este protocolo de higiene en las sucesivas copas del mundo, incluyendo la edición de Catar 2022. Esta conducta responde a estructuras pedagógicas comunitarias arraigadas en el sistema educativo institucional del país asiático, donde el cuidado de los entornos públicos es una responsabilidad colectiva compartida. Los observadores de la cultura popular afirman que la regularidad de estas acciones voluntarias desmonta los estereotipos de violencia comúnmente asociados a los grupos de animación deportiva.