Luca Zidane, el hijo de “Zizou“ que eligió atajar en Argelia

El arquero del Granada, nacido en Francia y formado en el Real Madrid, defenderá el arco argelino ante la Selección argentina con una máscara protectora y una historia atravesada por identidad, herencia familiar y búsqueda personal.

Luca Zidane, hijo de Zinedine Zidane, será este martes uno de los protagonistas del debut mundialista entre Argelia y la Selección argentina, en Kansas, donde el arquero del Granada intentará sostener el arco del seleccionado africano frente al equipo campeón del mundo y liderado por Lionel Messi.

Su historia tiene un cruce de caminos muy poco habitual: nació en Francia, se formó en las divisiones juveniles de ese país, fue campeón europeo Sub 17 con “Les Bleus” en 2015 y carga con uno de los apellidos más pesados del fútbol francés, pero eligió representar a Argelia, la tierra de sus abuelos paternos.

La decisión no fue apenas deportiva. Detrás del cambio de selección aparece la memoria familiar de Smaïl y Malika, los abuelos de Luca, quienes dejaron Argelia en 1962, en pleno desenlace de la Guerra de Independencia, y emigraron a Francia en busca de una nueva vida.

Para el arquero, esa raíz nunca fue un dato decorativo. El propio Luca contó que, cuando piensa en Argelia, lo primero que se le aparece es la figura de su abuelo, el hombre que le transmitió desde chico una pertenencia que terminó pesando más que cualquier cálculo de carrera.

La elección también tuvo un costado futbolístico: en Francia, el arco quedó durante años bajo la sombra de Hugo Lloris y luego pasó a manos de Mike Maignan, mientras que en Argelia encontró una puerta abierta para competir, sentirse importante y empezar a construir una historia sin quedar encerrado en la comparación permanente con su padre.

El apellido, de todos modos, siempre viaja con él. Zinedine fue el héroe de la final del Mundial de 1998, cuando Francia goleó 3-0 a Brasil en París y levantó la primera Copa del Mundo de su historia; Luca, nacido apenas dos meses antes de aquella noche eterna, llega ahora a su propio bautismo mundialista por otro camino, con otra bandera y otra responsabilidad.

Como sus hermanos Enzo, Theo y Elyaz, Luca se formó en el Real Madrid. Fue justamente Zizou quien lo hizo debutar en la primera del club español, en un empate 2-2 ante Villarreal, pero la competencia con arqueros de elite como Keylor Navas y Thibaut Courtois lo empujó a buscar minutos lejos del Bernabéu.

Después vinieron Rayo Vallecano, Racing de Santander, Eibar y Granada, donde recuperó continuidad y terminó de ganarse un lugar en la consideración de Vladimir Petković, el entrenador que lo llevará al desafío más grande de su carrera.

Su presencia ante Argentina, además, estuvo en duda hasta hace pocas semanas: sufrió una fractura de mandíbula y mentón en un choque durante un partido del Granada ante Almería y debió acelerar la recuperación para llegar al Mundial.

Por eso, el arquero utilizará una máscara especialmente diseñada para proteger la zona afectada, un detalle que suma dramatismo a una noche cargada de símbolos: el hijo de una leyenda francesa, defendiendo a Argelia por amor familiar, contra Messi y el campeón del mundo.

Luca Zidane no buscará esta noche escapar de su apellido, sino darle una lectura propia. Ya no será solamente “el hijo de Zizou”: frente a la Argentina tendrá la oportunidad de empezar a escribir una página personal, con guantes, máscara y una camiseta que eligió por identidad antes que por comodidad.