¿Por qué el Mundial logra unir a los argentinos por un tiempo?

En una entrevista con LT10, el sociólogo Felipe Ojalvo analizó el fenómeno que se repite en cada Copa del Mundo: millones de personas dejan de lado las diferencias políticas y sociales para identificarse con una misma camiseta.

A un año del Mundial de Fútbol 2026, la expectativa vuelve a crecer en Argentina y, con ella, reaparece una pregunta que atraviesa cada Copa del Mundo: ¿por qué el fútbol logra generar niveles de unidad y emoción colectiva que parecen imposibles en otros ámbitos de la vida social?

Sobre este fenómeno reflexionó el sociólogo y ensayista Felipe Ojalvo en diálogo con LT10. Durante la entrevista, analizó el papel que ocupa este deporte en la construcción de la identidad argentina y la tensión permanente entre la pasión popular y las divisiones políticas que atraviesan al país.

Un aglomerador social

Para Ojalvo, el fútbol tiene una capacidad singular para producir sentido de pertenencia. "El fútbol es un aglomerador social. Es un creador de sentido patriótico por momentos, que es un sentido que a veces cae en desuso o se debilita frente a otros eventos", sostuvo.

El especialista explicó que cada cita mundialista funciona como una instancia excepcional de reafirmación colectiva: "Cada cuatro años, cada Mundial tiende a fortalecer un 'nosotros' argentino", señaló, al tiempo que remarcó que esos momentos de comunión nacional no son permanentes, pero sí reales.

La discusión surgió a partir de una inquietud frecuente: si durante los mundiales parece desaparecer la grieta política, ¿por qué esa sensación de unidad dura tan poco? Para Ojalvo, el fenómeno es más complejo de lo que parece.

"No sé si cierra la grieta, porque en ella operan muchas cosas, pero quizás la neutraliza. Le pone una especie de pausa a la conversación por la grieta y, al mismo tiempo, la reproduce", explicó. Según indicó, incluso cuando la Selección une a millones de personas, tarde o temprano vuelven a aparecer interpretaciones políticas sobre el equipo, los jugadores o los festejos.

Como ejemplo, recordó la celebración tras la obtención de la Copa del Mundo en Qatar: "Fue una efervescencia colectiva a nivel nacional que no se ve todo el tiempo. Es algo que sucede realmente cada mucho tiempo", afirmó.

Para el sociólogo, el valor de esos episodios no debe medirse por su duración sino por su intensidad. "Es real con esa densidad cualitativa que tiene, pero es corto en el tiempo. Porque sea corto en el tiempo no deja de ser real. Su potencia es más simbólica, más cualitativa", destacó.

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Identidad y salud democrática

Durante la entrevista también surgió una pregunta recurrente: si los argentinos pueden unirse detrás de la Selección, ¿por qué no logran trasladar ese mismo espíritu a otros desafíos colectivos?

Ojalvo consideró que el fútbol es uno de varios elementos que fortalecen la identidad nacional. "Hay otros más. Las fechas patrias también, cuando cantamos el himno, ponerse la escarapela. Hay un montón de gestos que tienden a afianzar la identidad nacional", explicó.

Sin embargo, advirtió que la existencia de diferencias políticas tampoco debe interpretarse necesariamente como algo negativo. "La grieta, la contienda política, también es sinónimo de salud democrática. Que haya un 'ellos' y un 'nosotros' político o ideológico habla de que somos un país que tiene cierta salud democrática a la hora de interpretar los hechos políticos", sostuvo.

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Una fiesta global

Otro aspecto que analizó fue el carácter internacional del torneo. Al recordar experiencias de aficionados de distintos países compartiendo espacios, definió al certamen como "un evento globalizador y globalizante".

"Vuelve palpable, observable, la globalización. Habitantes de un mundo con sus particularidades nacionales, con las banderas del otro y las de uno. Se termina convirtiendo en una gran fiesta de la globalización", describió.

Más allá de la celebración y la fraternidad, el sociólogo también recordó que el fútbol es un espacio donde aparecen fenómenos que exceden lo deportivo. En ese sentido, mencionó los estudios sobre barrabravas, violencia e identidades colectivas desarrollados por investigadores argentinos.

"El fútbol, si bien es un deporte, tiene cosas que exceden lo deportivo y lo lúdico. Tienen que ver con las masculinidades, con la grupalidad y con la identidad de las personas puesta en cuestión ahí dentro", analizó.

Con el Mundial 2026 cada vez más cerca, Ojalvo entiende que volverán a repetirse escenas de unidad, emoción y pertenencia colectiva. No porque desaparezcan las diferencias, sino porque durante unas semanas millones de personas encontrarán en la Selección una causa común capaz de imponerse, al menos por un tiempo, sobre cualquier otra discusión.

Audio: Escuchá la entrevista con Felipe Ojalvo

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