Messi y su cerebro: la ciencia detrás del mejor jugador de la historia
El neurocientífico Néstor Braidot analizó por LT10 las claves neurocognitivas detrás del juego de Lionel Messi. Sostuvo que su capacidad de anticipación, hiperconcentración y gestión de la energía cerebral ayudan a entender por qué sigue marcando diferencias en la cancha.
Lionel Messi volvió a ser tema de debate tras una nueva actuación con la selección argentina. Más allá de los goles o las asistencias, uno de los aspectos que más llamó la atención fue su forma de moverse dentro del campo de juego: caminar largos tramos, observar y, de repente, acelerar para resolver una jugada decisiva.
Sobre este fenómeno habló en LT10 el neurocientífico, investigador y conferencista Néstor Braidot, autor del libro Neurociencias cuánticas aplicadas al deporte.
Braidot explicó que la idea de que “el cerebro va más rápido que los pies” tiene una base científica concreta. “No solamente va más rápido, sino que se anticipa al movimiento de los pies. El cerebro se anticipa al físico, y esa capacidad predictiva del cerebro hiperentrenado es fundamental en el campo de juego”, afirmó. Según detalló, cada conducta y decisión tiene origen en redes neuronales previamente establecidas. En el caso del rosarino, esta aptitud le permite leer el juego antes que el resto y actuar en consecuencia.
La explicación detrás de las pausas
Uno de los aspectos más discutidos de la carrera del capitán argentino ha sido su costumbre de caminar durante varios pasajes de los partidos. Para Braidot, lejos de tratarse de una desconexión, responde a una estrategia cerebral altamente eficiente.
“Messi tiene clara conciencia de que el cerebro ocupa el 20% de la energía, a pesar de que su volumen representa apenas el 2% del cuerpo humano. Cuando él reduce la carga física, está liberando capacidad y energía en el cerebro para proyectar y leer el juego”, explicó. En ese sentido, agregó que cuando se lo observa girando la cabeza y analizando el entorno, en realidad está programando la siguiente acción. “Por eso, de repente termina su andar cansino e inicia una hipervelocidad en una jugada que luego catalogan como maravillosa, cuando en realidad la estuvo diseñando previamente en su cerebro”, señaló.
Hiperconcentración
Durante años circularon teorías que intentaron vincular algunas conductas de Messi con características del espectro autista. Braidot descartó esta interpretación y aseguró que los estudios científicos apuntan en otra dirección.
“Se ha determinado que tiene características de hiperconcentración cerebral, lo cual le permite captar más estímulos en menos tiempo. Esto significa la posibilidad de accionar con mayor rapidez y certeza”, sostuvo. El especialista remarcó que la hiperconcentración genera una ventaja competitiva concreta, ya que duplica la cantidad de conexiones neuronales activas.
¿Se nace o se entrena?
Consultado sobre si estas habilidades son innatas o pueden desarrollarse, Braidot aseguró que ambos factores conviven. “Nacemos con ciertas herencias genéticas, pero, al llegar a la madurez, eso es poco representativo frente a la capacidad que podemos lograr mediante el entrenamiento cerebral”, explicó. Asimismo, añadió que capacidades como la percepción, la observación y la lectura del entorno pueden potenciarse: “Nacemos con una capacidad básica, pero podemos desarrollarla mucho más si la entrenamos”.
Neurociencias cuánticas y el poder de la atención
Durante la entrevista, Braidot se refirió al concepto de neurociencias cuánticas. Explicó que la neurociencia tradicional describe cómo las experiencias generan conexiones neuronales, pero las investigaciones más recientes incorporan un factor clave: la energía que produce la activación cerebral.
“La activación de redes neuronales al tomar una decisión produce una energía que no está limitada al físico, sino que se expande más allá de este”, sostuvo. En ese marco, destacó la importancia de la atención y las emociones: “Al concentrar tu atención en algo, estás enviando energía hacia ese objetivo”. A su vez, advirtió sobre los efectos negativos de enfocarse permanentemente en experiencias traumáticas: “La experiencia no es lo que te ocurre, sino lo que tú haces con lo que te ocurrió”.
Un cambio de época
Hacia el final de la charla, el neurocientífico vinculó estos avances con las transformaciones tecnológicas y sociales actuales. “Estamos viendo un salto cuántico en la explicación del ser humano y en la velocidad a la que se producen los cambios”, aseguró.
Planteó que el sistema educativo deberá adaptarse a una realidad donde el conocimiento se duplica cada vez más rápido. “Ya no es suficiente con aprender datos. Debemos estimular la capacidad de crear conocimiento”, concluyó, y agregó sobre el futuro laboral en tiempos de inteligencia artificial: “Muchas tareas ya no son para el ser humano, sino para la tecnología. ¿A qué se dedicará entonces la persona? A tareas propias del ser humano, que no requieren la repetición operativa de una secuencia lógico-racional, sino la capacidad de creación”.
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