Uno de cada cuatro adolescentes participó de retos virales en el último año

Investigadores de la Universidad Austral advierten en un informe por los peligros físicos y de salud mental a los que se exponen en estos desafíos.

Un reciente estudio de la Universidad Austral ha puesto de manifiesto una realidad preocupante en la Argentina: el 25% de los adolescentes —es decir, uno de cada cuatro— participó en al menos un reto viral durante el último año. Para profundizar en estos datos y sus implicancias, Santiago Resett, investigador independiente del CONICET y docente de la Universidad Austral, analizó por LT10 los peligros de la sobreexposición y la falta de supervisión adulta en el entorno digital.

El fenómeno de los retos: Entre la diversión y el peligro mortal

Resett define un reto viral como una "tarea, un desafío que tenés que hacer, filmarlo, viralizarlo y donde de forma más o menos implícita invitas a que esto se imite". Si bien algunos pueden ser inocuos, como realizar una coreografía o pelar un huevo sin romper su membrana, otros ponen en riesgo directo la vida.

El investigador recordó casos trágicos, como el fallecimiento de una adolescente de 13 años en Santa Fe por el Blackout Challenge (desafío de la autoasfixia) y las recientes amenazas de tiroteos en escuelas. Al respecto, señaló: "Hay retos que ponen en riesgo la integridad física y psicológica como provocarse la autoasfixia, saltar desde un muro muy alto, etcétera". Además, advirtió que no es solo la acción en sí, sino la información que se entrega: "Un adolescente de 12 años imitando una coreografía con el uniforme de la escuela... ahí está dando un montón de información personal para que te la puedan usar en tu contra".

El "chupete electrónico" y la responsabilidad adulta

Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue la crítica a la falta de monitoreo por parte de los padres. Resett comparó el uso de dispositivos con situaciones de la vida cotidiana para resaltar la falta de conciencia:

"¿Vos dejarías que (tu hijo) se tome un colectivo o dejarías entrar un desconocido a tu casa? Lo mismo aplica para el mundo virtual. Lo que pasa es que no toman conciencia de que hay pornografía, abuso, adicciones, hay grooming".

El investigador acuñó el término "chupete electrónico" para referirse a la entrega de dispositivos a niños de 8 o 9 años sin ningún tipo de guía. Según Resett, muchos padres se confían erróneamente porque sus hijos están físicamente en casa: "Muchos padres dicen 'bueno, él estaba en la pieza... estoy tranquilo que está ahí adentro'. Pero el uso compulsivo de redes sociales genera una adicción a nivel comportamental". Comparó esta problemática con la hipertensión, ya que "no tiene síntomas tan claros, pero están".

Redes sociales y la búsqueda de aceptación

El estudio también reveló que la frecuencia de participación es alarmante en un segmento específico: un 10-11% de los jóvenes realizó estos retos entre tres y seis veces al año. Esto se debe, en parte, a la lógica de redes como TikTok, Instagram o Discord, donde el adolescente busca constantemente validación.

"El adolescente está muy pendiente de la aceptación social, de tener mucho 'me gusta', y es muy buscador de sensaciones", explicó Resett. Incluso mencionó que los jóvenes suelen tener varias cuentas para ocultar contenido a los adultos o para darse "likes" a sí mismos y ganar visualización.

El camino hacia la prevención

Para Resett, la solución no pasa por la prohibición total, sino por la educación y el diálogo. "No hay que trabajar tanto desde los sermones, sino desde la reflexión y escucharlo". Sin embargo, destacó que Argentina aún está "atrás" en comparación con países desarrollados en cuanto a diagnósticos y acciones concretas de prevención.

Finalmente, el experto subrayó la necesidad de un enfoque integral: "Lo que falta mucho trabajar es educación con la madre, los padres y también acompañando desde la escuela". Sin datos precisos a nivel nacional sobre estas problemáticas, el primer paso fundamental sigue siendo obtener un diagnóstico claro para poder actuar eficazmente.

Audio: Santiago Resett, investigador independiente del Conicet - Universidad Austral

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