Entre lentes y cancha: una fotógrafa argentina en el Mundial 2026
La fotógrafa argentina Mariela Mas, acreditada por la FIFA para el Mundial 2026, contó por LT10 cómo se trabaja dentro del campo de juego, el rol de la técnica, la improvisación y las condiciones reales detrás de las imágenes que recorren el mundo.
La cobertura del Mundial 2026 no solo se juega dentro de la cancha; también ocurre a centímetros del césped, detrás de las cámaras que capturan los momentos que después circularán por agencias, redes y portales de todo el planeta. En ese universo, el trabajo fotográfico deportivo combina precisión técnica, lectura del juego y decisiones tomadas en fracciones de segundo.
Desde Dallas, en plena gira de cobertura del certamen, Mariela Mas dialogó con este medio y describió las exigencias del oficio en el escenario más grande del fútbol. Acreditada por la FIFA, forma parte del grupo de profesionales que registran cada partido desde el borde del campo.
“Fácil no es, pero con el estudio adecuado y la práctica se puede hacer. Teniendo el equipo correcto y sabiendo lo que hay que hacer, se hace”, explicó al referirse al ingreso al mundo de la fotografía deportiva de elite.
El equipamiento, según detalló, es parte central del trabajo. Mas utiliza cámaras Sony y trabaja con más de un cuerpo por partido. “Lo ideal para fútbol es usar dos cámaras. Es la cámara principal con un teleobjetivo para poder agarrar las jugadas que están más lejos y una cámara con un lente un poco más corto por si el festejo de gol viene muy cerca”, describió.
La velocidad del juego obliga a decidir en tiempo real cómo disparar. La fotógrafa alterna entre ráfagas y tomas únicas, buscando evitar la repetición y priorizando el instante preciso. “Yo saco con ráfaga, pero no todo el tiempo. Intento apretar solo una vez porque si no tenés la misma foto cinco o seis veces”, señaló.
El control manual de la cámara es otro punto clave en su método de trabajo. En su experiencia, el modo automático no alcanza para las condiciones cambiantes de un estadio. “Yo no uso nunca en automático porque el automático no distingue si estás sacando una foto de un producto o estás sacando una foto deportiva”, explicó, y agregó que la decisión técnica es determinante en escenarios con distinta iluminación.
Mas también trabaja en clubes del ascenso argentino, donde las condiciones son más variables. Esa diferencia, dice, impacta directamente en la calidad del registro: la luz, la velocidad de obturación y la lectura del juego se vuelven determinantes para no perder la acción.
La ubicación dentro del estadio aparece como otra variable central. El lugar asignado condiciona la toma y obliga a adaptarse a lo que ocurre en el campo. “Depende de muchos factores... por ahí intento buscar la reacción del arquero si hay un gol”, contó al describir cómo se resuelven los momentos en los que la jugada queda lejos o fuera del encuadre.
Incluso los imprevistos forman parte del oficio. Durante un partido de la Selección Argentina, la fotógrafa relató que quedó sin posibilidad de moverse por cuestiones organizativas y debió resignificar el momento: “¿Qué puedo hacer en este momento que valga la pena? Y vino Lisandro Martínez a dar la entrevista y le saqué fotos a él”.
En el recorrido del Mundial, las imágenes más valiosas muchas veces dependen del azar. Mas recordó un festejo de Lionel Messi que logró capturar en medio de la cobertura. “Tengo la foto donde él tira un beso a la cámara... tengo ese beso”, relató, aludiendo a una de las capturas que considera más significativas del torneo.
La logística también marca el ritmo de trabajo. El sistema de acreditaciones y posiciones dentro del estadio define desde dónde se cubre cada partido. “Lo elegimos nosotros. Te conectás a una determinada hora y elegís tu ubicación según lo que va quedando”, explicó sobre la dinámica de asignación de espacios.
En paralelo, la fotógrafa trabaja de manera independiente. Produce, edita y selecciona su propio material, sin pertenecer a una agencia. “Soy freelance. Estoy haciendo un recorrido con mucha calma porque empecé realmente hace muy poco tiempo”, dijo sobre su presente profesional.
Las jornadas incluyen miles de disparos por partido y un proceso posterior de selección que define qué imágenes verán la luz. En ese flujo, la inteligencia artificial aparece como una herramienta secundaria, aunque no central en su método. “No soy muy fan de la inteligencia artificial... prefiero hacer los efectos en la cámara”, afirmó.
La experiencia en el Mundial, cuenta, combina intensidad, desgaste físico y decisiones constantes sobre qué mirar y qué dejar fuera del encuadre. Entre la planificación y la improvisación, el trabajo se define en ese equilibrio.
Al cierre de la entrevista, Mas dejó una síntesis de ese oficio en movimiento: la fotografía deportiva no depende solo del disparo, sino de entender el juego mientras ocurre. En ese instante, la cámara apenas alcanza a seguirle el ritmo al fútbol.
Audio: Escucha la entrevista con Mariela Mas
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