Unión inició la semana con sus dos inhibiciones activas en FIFA
El Tatengue mantiene dos sanciones activas en FIFA que, por el momento, le impiden inscribir refuerzos. En el club hay confianza en resolver la situación cuando se concrete el ingreso del dinero por la transferencia de Rafael Profini al fútbol ucraniano.
Unión comenzó una nueva semana de trabajo con un tema que continúa ocupando el centro de la escena: las dos inhibiciones que figuran activas en FIFA y que, de no resolverse a tiempo, impedirán utilizar a los jugadores que se incorporen para el Torneo Clausura.
La primera sanción corresponde a una deuda salarial con el delantero ecuatoriano José Enrique Angulo, por un monto cercano a los 90.000 dólares. La segunda, mucho más importante desde lo económico, fue presentada por el club uruguayo Juventud Las Piedras, que reclama alrededor de 500.000 dólares por cuotas impagas del acuerdo firmado en la transferencia del defensor Maizon Rodríguez.
La prioridad de la dirigencia
Mientras Leonardo Madelón espera novedades para comenzar a contar con incorporaciones, la dirigencia trabaja en paralelo para normalizar la situación financiera y levantar ambas inhibiciones antes del inicio de la competencia oficial.
La intención es evitar cualquier inconveniente administrativo que complique la habilitación de los refuerzos, en un mercado donde Unión necesita reforzar varias posiciones para afrontar el segundo semestre.
El ingreso que puede cambiar el panorama
En el club existe optimismo respecto de la resolución del conflicto. Buena parte de esa expectativa está depositada en el ingreso de los fondos correspondientes a la transferencia de Rafael Profini al FC Kharkiv de Ucrania.
Una vez acreditado ese dinero, la dirigencia proyecta comenzar a cancelar distintos compromisos económicos, entre ellos las obligaciones que originaron las inhibiciones internacionales.
De esta manera, Unión apuesta a que las próximas semanas no solo traigan caras nuevas para el plantel de Madelón, sino también la posibilidad de dejar atrás un problema que volvió a instalarse en la agenda institucional y que hoy condiciona directamente la planificación deportiva del semestre.