Masonería y símbolos: la huella invisible en Zenón Pereyra
El vicepresidente de la Masonería Argentina, Ramiro Dall’Aglio, explicó en LT10 el origen del trazado urbano de Zenón Pereyra y su fuerte simbología. También detalló cómo la arquitectura, la educación y la historia política atravesadas por esta tradición.
Hay pueblos que parecen ordenados por azar y otros que, con el tiempo, empiezan a revelar un diseño oculto. Zenón Pereyra, una de las joyas de la provincia de Santa Fe, es uno de esos casos que despiertan curiosidad: sus calles, manzanas y edificaciones responden a una lógica simbólica vinculada a la masonería y a la planificación de su fundador.
En diálogo LT10, el vicepresidente de la Masonería Argentina, Ramiro Dall’Aglio, repasó el origen de esa impronta arquitectónica y cultural que hoy atrae a visitantes y convierte a la localidad en un punto de interés turístico y patrimonial.
Dall’Aglio explicó que el caso de Zenón Pereyra es prácticamente único en el país por su nivel de planificación previa. "Se nombra a Zenón Pereyra como un caso muy particular; diría que casi único, en el sentido de que la otra ciudad en la Argentina que se diseñó antes de que la gente vaya a vivir, y que tiene muchos condimentos masónicos, es la ciudad de La Plata", señaló.
Según detalló, el diseño original del pueblo estuvo vinculado a la expansión ferroviaria y fue pensado desde una estructura simbólica precisa. "El fundador se tomó el trabajo de planificarlo e ir haciéndolo paso a paso, con la posibilidad de diseñar 33 manzanas, como son la totalidad de los grados de la masonería", explicó, aludiendo a la organización interna de la tradición masónica.
En ese esquema, cada sector del trazado urbano estaba asociado a distintos niveles de formación y jerarquía dentro de la orden. "Incluyó en cada uno de esos 33 grados los lugares donde iban a ir los operarios, los compañeros y los maestros", describió, en referencia a una lógica que combinaba urbanismo, educación y organización social.
Con el paso del tiempo, esa estructura simbólica se transformó en un atractivo cultural. Hoy, recorridos guiados permiten leer el pueblo como un mapa de signos, donde la arquitectura dialoga con la historia.
"Hoy ya les ha explotado el turismo en la localidad, que tiene 2000 habitantes", afirmó Dall’Aglio, al destacar el crecimiento del interés por la propuesta.
La explicación de la masonería sobre su propia simbología se apoya en elementos simples pero cargados de significado. "La masonería habla por símbolos; habla de lo que es la rectitud, de manejarse rectamente en la vida con la escuadra", sostuvo el dirigente, al describir una filosofía que atraviesa tanto lo arquitectónico como lo ético.
En ese universo de signos, cada herramienta representa una forma de conducta. "Se busca delimitar el espacio en el cual uno va a llevar adelante su vida con un compás", agregó, al tiempo que destacó que la escuadra y el compás son los emblemas centrales de la orden.
Más allá del caso puntual de Zenón Pereyra, Dall’Aglio amplió la mirada hacia la influencia de la masonería en la vida institucional argentina, especialmente en la arquitectura de espacios públicos y educativos. En ese sentido, mencionó vínculos históricos con la Universidad Nacional del Litoral, a la que definió como un edificio atravesado por símbolos y decisiones de fuerte carga conceptual.
El vicepresidente de la masonería también vinculó esa tradición con la idea de la educación como herramienta de igualdad social: "La educación es una herramienta fundamental de igualación y de hacer a las personas diferentes y mejores en la vida, fruto de su propio esfuerzo", expresó.
En ese marco, destacó que la orden no adhiere a partidos políticos, pero sí a ciertos principios históricos. "La masonería argentina siempre ha dicho que no adhiere ni se siente representada por ningún partido político, pero sí hay una ideología que representa cabalmente lo que la masonería defiende: son los preceptos de la Reforma Universitaria", señaló.
La entrevista también abordó el carácter histórico de la masonería en la Argentina, con referencias a figuras centrales de la vida política nacional. Dall’Aglio recordó que la tradición ha estado presente en distintas etapas del país y que su influencia puede rastrearse en presidentes, próceres y procesos fundacionales.
En relación a su funcionamiento actual, explicó que la masonería dejó atrás el hermetismo absoluto de otros tiempos. "Ya desde hace diría 20 años esto pasó a ser más discreto", afirmó, y agregó que hoy incluso sus templos y espacios pueden abrirse al público en determinadas ocasiones culturales.
El dirigente cerró su análisis destacando el valor del debate y la convivencia de ideas diversas dentro de la orden. "Es un espacio de confluencia de gente que piensa exactamente lo contrario; están dispuestas a sentarse personas que piensan distinto sobre determinados temas y poder debatir de una manera fraternal", sostuvo.
La lectura que deja el caso de Zenón Pereyra, según su mirada, excede lo arquitectónico: funciona como una llave para interpretar cómo los símbolos, la historia y las ideas pueden seguir vivos en el trazado silencioso de un pueblo santafesino.
Audio: Ramiro Dall'Aglio Vicepresidente de la Masonería Argentina
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